Los peligros del deleite es un breve libro que cumple bien su cometido: «Mostrar al lector que Jesús nos satisface, es todo lo que necesitamos, y en Él está nuestro pleno deleite, placer, gozo y satisfacción».

Lo primero que quiero aclarar es que el título en inglés «The Dangerous Duty of Delight» (El arriesgado deber del deleite) no quedó plenamente reflejado en nuestra traducción. Así que para el hispanohablante, el título confunde más que aclara. Piper quiere enseñar sobre cómo el deber de deleitarse en Jesucristo es un deber arriesgado, así como para un excursionista es arriesgado tomar posición en el borde de un risco para tener la mejor vista, aun a costa de su energía y seguridad. Es decir, deleitarnos en Cristo, nos cuesta todo pero vale la pena. La razón que el autor ofrece al lector para su escrito es literalmente esta:

La verdad y la belleza de Jesucristo, el Hijo de Dios, son imponentes.

Página 9.

El libro posee nueve capítulos con los siguientes títulos:

  1. El deleite es un deber
  2. Glorifica a Dios al disfrutarlo para siempre
  3. Los afectos no son opcionales
  4. La búsqueda del placer debilita el orgullo y la autocompasión
  5. Busca tu gozo en el gozo del amado
  6. ¿Qué significa para la adoración?
  7. ¿Qué significa para el matrimonio?
  8. ¿Qué significa para el dinero?
  9. ¿Qué significa para las misiones?

El viaje a través de los capítulos es fluido. El trato que Piper da al tema propuesto es una brisa fresca de cómo el cristiano debe vivir en este mundo deleitándose en Cristo. Muy en el estilo de Piper, al lector se le repiten las ideas de tal modo que queden totalmente claras. El argumento central del libro considera una invitación al «hedonismo cristiano», o dicho de otro modo, a la búsqueda de la plena satisfacción y deleite en Cristo. Como señala Piper, la tragedia del mundo es que se confunde el «eco» de Cristo con el «grito original». La voz original nos visitó, aquel verbo se hizo carne y habitó entre nosotros (Jn 1:14), y es nuestro deber supremo conocerle (Fil 3:10). Tal como señaló Pablo, costará la vida, pero valdrá la pena vivir bajo un hedonismo cristiano (el placer y deleite pleno en Jesucristo). En cuanto a esta idea de «hedonismo cristiano» Piper declara de principio a fin en su libro:

Esta es la esencia del hedonismo cristiano: Dios se glorifica más en nosotros cuando estamos más satisfechos en Él.

Página 27.

Ahora bien, el autor enfatiza la idea de que buscar el gozo y deleite en Cristo es una orden (Sl 37:4):

Parece que la gente está dispuesta a permitir que el gozo sea un derivado de nuestra relación con Dios, pero no parte esencial de la misma. La gente se siente incómoda al pensar que estamos obligados a perseguir el gozo.

Página 16 y 17.

Y lo anterior es verdad. Incluso Piper apela al hecho de que Dios reprendió a Israel, no por no servirle, sino por servirle sin alegría (Dt 28:47-48). Como dijo Jonathan Edwards, a Dios no sólo se le glorifica haciendo lo que pide y mostrando a otros su gloria, sino a través de gozarse en Él. El que da testimonio de la idea que tiene de la gloria de Dios no glorifica tanto a Dios como aquel que testifica también de su deleite en ella. En simples palabras: «Jamás glorificaremos a Dios con lo que hacemos si no nos gozamos en Él».

El cristiano que vive según el hedonismo cristiano, aun sirviendo al Señor (incluso si fuese a tiempo completo, como misionero o pastor), sentirá que aunque lo hubiese dejado todo, no dejó nada comparado con lo que Él merece. No necesita que la gente sienta compasión por su situación por mas miserable que se vea, jamás dejaría ser tenido en lástima por hacer aquello que le produce un deleite supremo.

Esta es la esencia del hedonismo cristiano: En la búsqueda del gozo a través del sufrimiento, magnificamos el valor absolutamente satisfactorio de nuestra Fuente de Gozo. El mismo Jesucristo brilla como la luz al final de nuestro túnel de dolor. Él es la meta y el fundamento de nuestro gozo en el sufrimiento.

Pagina 108.

Pero si no vivimos para Cristo, entonces ¿para quién vivimos?¿qué cosas son nuestro deleite?¿vale eso la pena? El autor responde exhortando al lector:

Entregar la vida a los placeres y las comodidades materiales es como arrojar dinero al agujero de una rata. No obstante, una vida invertida en obras de amor produce dividendos de gozo sin par y sin fin, aun cuando nos cuesten las posesiones y la vida en esta tierra. Ven a Cristo en cuya presencia hay plenitud de gozo y delicias para siempre.

Página 67.

¡Él es precioso! En su presencia hay plenitud de gozo, delicias a su diestra para siempre (Sl 16:11). En esta vida y la venidera, nuestro deleite supremo debe ser Cristo. Después de leer el libro no puedo hacer otra cosa sino sumarme a las palabras de Piper:

La verdad y la belleza de Jesucristo, el Hijo de Dios, son imponentes.

Dios te bendiga.

Adquiere el libro en formato kindle o en tu librería cristiana más cercana. Si eres de Chile puede conseguirlo en el Centro de literatura Cristiana (CLC).

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