Una oportunidad para ver mejor a Dios

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Una oportunidad para ver mejor a Dios

En medio de las dificultades, nuestra tendencia es fijar la vista en lo que «podemos ver», es decir, concentramos nuestro tiempo y meditación en dichas dificultades inclinando el corazón a la preocupación que éstas acarrean, y pensando en qué es lo que podemos hacer para sobrellevarlas, o mejor aún para resolverlas. El problema que genera esta reacción (natural), es que dejamos de lado lo que debemos hacer y podemos hacer como cristianos en cuanto a nuestra relación con Dios en medio de las dificultades. A través de este artículo, quisiera dar un par de ejemplos de personas que pasaron por gran adversidad, y dejaron testimonio, en las Escrituras, de cómo Dios se hizo grande en sus vidas haciendo crecer su conocimiento acerca de quién es y permitiéndoles, a través de la adversidad, verle mejor y tener una mayor y mejor comunión con Él.

El ejemplo de Job

Satanás se presentó delante de Dios y consiguió permiso de su parte para matar a los criados de Job, al ganado de Job, y a los hijos de Job. Y sin ser esto suficiente también dañó su salud con una sarna maligna que le provocaba un intenso dolor.

Aún en medio de toda esta adversidad y sufrimiento Job declaró frente a Dios lo siguiente:

Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti. ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía (intentando defenderme); Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Oye, te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me enseñarás. De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto, me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza. (Job 42:2-6)

No fue, sino en medio del sufrimiento que Job pudo realmente ver a Dios (conocerle más íntimamente) a pesar de que el libro nos enseña desde un comienzo que Job era un varón perfecto, temeroso de Dios, y apartado del mal. Aún así, estas características no le libraron de las aflicciones, sino que Dios usó las aflicciones para hacerse aún más grande en la vida de Job. A pesar de esto, podría ser desconsolador para nosotros notar que Dios nunca le dio una explicación a Job de por qué hizo lo que hizo, pero al parecer Job no la necesitaba, pues ahora, aún en medio de la aflicción, le bastaba con ver a Dios.

El ejemplo de Habacuc

El profeta vivía en tiempos de gran maldad, violencia e injusticia social. Su reclamo ante Dios era explícito:

¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. Por lo cual, la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia. (Habacuc 1:2-4)

Dios responde a Habacuc de una manera inesperada y sorprendente. Toda la maldad, violencia e injusticia que el profeta observaba, y por la cual reclamaba, sería castigada mediante la conquista y destrucción de Judá a manos de un reino más impío, más violento, y más injusto, a saber, el reino de los caldeos.

Habacuc debía contemplar cómo su ciudad sería destruida junto con todo lo que representaba seguridad, prosperidad y bienestar económico, y cómo sus jóvenes serían muertos a espada, sus mujeres violadas y sus príncipes deportados. Y aún así, entiende que el justo debe vivir por fe y declara:

Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; Con todo yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar. (Habacuc 2:17-19)

Una vez más, la única forma de sobrellevar la aflicción era viendo a Dios. Dios se hizo grande en la vida del profeta, que ya no se quejaba por la injusticia en la que vivía ni buscaba explicaciones a lo que Dios había determinado hacer, pues se dispuso a vivir por fe, mirando al invisible. Esto le hizo alegrarse y gozarse en el Dios de su salvación, y entonces, aún en medio de la angustia y el dolor, su gozo y fortaleza era Dios.

Aprendiendo de los ejemplos

Dios usó el sufrimiento y las aflicciones en la vida Job y Habacuc para hacerles comprender su grandeza, para que pudiesen verle como un Dios aún más grande y soberano de lo que ellos le creían antes de la adversidad, experimentando así, una mejor relación con Él. Podemos notar que tanto Job como Habacuc sufrieron adversidades en las que ambos eran impotentes de ofrecer una solución o encontrar una salida. Fue así, que Dios les ofreció una oportunidad en medio del sufrimiento para crecer, y en su gracia, les empujo a mirar a Él.

Así como a ellos, Dios nos ofrece hoy, a nosotros, una oportunidad en medio de la adversidad para crecer. Tanto Job como Habacuc, al momento de fijar su vista en Dios, y dejar de lado su afán por las circunstancias adversas que les rodeaban, lograron reconocer la grandeza, autoridad, poder, justicia, soberanía, y bondad de Dios. Por su parte, Job entendió que debía arrepentirse, y se arrepintió de su proceder al intentar justificarse y contender ante Dios que hace lo que quiere, según el designio de su voluntad. Y Habacuc, por su parte, entendió que Dios exige vivir por fe, y que sólo un corazón orgulloso busca que Dios responda, como nosotros queremos que lo haga, ante las injusticias que vivimos.

Hoy podemos hacer uso de esta oportunidad, y entonces, ver a Dios. Nos sorprenderemos de que, una vez más, al igual que Job y Habacuc, al mirar nos encontraremos con un Dios sentado en su trono, en absoluto control de todo lo que pasa, ofreciendo una oportunidad de crecimiento para sus hijos y de arrepentimiento para los perdidos.

Para nosotros hoy, estar en casa con limitación de actividades, puede ser una oportunidad para orar por nuestras autoridades, por las miles de personas infectadas de COVID-19, y por los trabajadores del área de la salud que están trabajando sin cesar en atender los efectos de esta pandemia. Además, podemos recordar en oración a las familias afectadas por la pérdida de algún ser querido, y pedir que Dios use estas circunstancias para que los hombres se arrepientan de sus pecados y lleguen a conocer de Jesucristo. También Podemos pasar más tiempo en la Palabra de Dios, dejando Netflix y los video-juegos de lado, con el propósito de buscar ver a Dios en su Palabra y gozarnos en Él a pesar de las circunstancias. Sin duda, esto te va a humillar, buscar ver a Dios, te llevará a Él y te mostrará tu pequeñez e impotencia, es más, tener que estar encerrado en casa ya te debiera invitar a reflexionar sobre este asunto, pero al hacerlo, Dios se hará grande para ti en medio de esta pandemia que nos afecta a todos, y eso te llevará a la adoración y alabanza a Él. Será mi oración que en medio de esta adversidad puedas decirle a Dios: «De oídas te había oído; más ahora mis ojos te ven; y a pesar de todo, yo me alegro en ti y me gozo en ti, Dios de mi salvación».

¡Usa esta oportunidad para ver mejor a Dios!

Dios te bendiga.

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