4 Razones para leer «La Predicación» de Tim Keller

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4 Razones para leer «La Predicación» de Tim Keller

Hace un par de meses tuve la oportunidad de leer el libro de Timothy Keller, “La Predicación”. En un principio pensé que sería relativamente similar a algunos libros del tema que explican cual debe ser la mecánica del proceso de estudio para elaborar un sermón expositivo. Pero no fue el caso.

Luego creí que se trataría de un libro que se centra en la vida espiritual del expositor y como debe prepararse en la dura tarea de proclamar la Palabra de Dios. Pero tampoco se trataba de esto.

Al pasar las primeras páginas me sentí absorbido por él, pues toca áreas vitales de la predicación de la Palabra, que no se encuentran en otras obras. Analicemos cuatro de ellas:

1.- TE PERMITE AMPLIAR TU CONCEPTO DE MINISTERIO DE LA PALABRA

Uno de los textos favoritos de mi pastor respecto al ministerio pastoral es: “Que prediques la Palabra” (2 Timoteo 4:2). Cuando yo leía este pasaje, y otros de la carta que Pablo escribe a Timoteo, me imaginaba a un hombre detrás de un púlpito exhortando a una congregación. El problema de mi “imagen mental” es que insertaba mi visión del ministerio de la Palabra en el texto bíblico, pues en la iglesia del primer siglo es muy poco probable que encontráramos a hombres de traje y corbata predicando sobre una tarima. 

Tim Keller introduce su libro explicando que no existe uno, sino tres niveles del ministerio de la Palabra.

Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga. Pero cuando Priscila y Aquila lo oyeron, lo llevaron aparte y le explicaron con mayor exactitud el camino de Dios. (Hch 18:26 / LBLA)

El autor comenta acerca de este pasaje bíblico que “(no) todo creyente estaba de pie y predicaba sermones a las audiencias. Priscila y Aquila, por ejemplo, explicaron la Palabra de Cristo a Apolos en su casa.”

De tal manera que predicar la Palabra no es algo para lo cual se deben capacitar exclusivamente los pastores o los laicos que ayudan en el púlpito; lo deben también hacer hombres y mujeres (Priscila y Aquila) que van a compartir en sus hogares. 

Si ampliamos nuestro concepto del ministerio de la Palabra podremos ser más efectivos para llegar con ella a la vida de las familias de nuestras iglesias y fortalecer el evangelismo a través de la Escritura.

2.- TE PERMITE VER LA IMPORTANCIA DE PREDICAR CRISTOCÉNTRICAMENTE

Me he dado cuenta de que este punto ha generado mucho debate entre aquellos que aman la predicación expositiva. Algunos dicen que, si estoy predicando por ejemplo del salmo 1, donde no se menciona a Cristo; no puedo hacer ninguna mención de él sin insertar una idea extraña en el texto (eiségesis). ¿Acaso no es cierto que cuando se escribió este primer salmo el autor humano no estaba pensando en la obra de Jesús?

Tim Keller afirma que: “La clave para predicar siempre el evangelio es predicar siempre a Cristo, y la clave para eso es encontrar cómo un determinado texto encaja en todo el contexto canónico y participa como un capítulo en el gran arco narrativo de la Biblia, que es cómo Dios nos salva y renueva el mundo a través de la salvación por la gracia gratuita en Su Hijo, Jesucristo.”

No se trata de hacer un juego de manos como un prestidigitador para hacer que aparezca Cristo por arte de magia en un pasaje. Se trata más bien de poder comprender cómo mi texto funciona en todo el libro en el cual se encuentra y cómo éste funciona en toda la Biblia. De esa manera siempre tendré en cuenta que Jesús y su obra salvadora es el clímax del cual nunca debo alejarme.

Citando nuevamente el libro: Charles Spurgeon relató la historia de un viejo pastor galés que una vez amonestó a un ministro más joven sobre su sermón después de escucharlo. 

—Fue un sermón sumamente deficiente —le dijo al joven.

 —¿Por qué piensa que fue un sermón sumamente deficiente? —fue la respuesta. 

—Porque no dijo nada sobre Cristo. —Bueno, Cristo no estaba en el texto; nosotros no debemos predicar a Cristo siempre, sino predicar lo que está en el texto. El intercambio continuó: 

—¿No sabe, joven, que desde cada pueblito, villa y aldea en Inglaterra hay un camino que llega a Londres? 

—Sí —dijo el joven—. 

—¡Ah! —exclamó el viejo ministro—. Por ello, desde cada texto en la Escritura hay un camino a la metrópolis de la Palabra, que es Cristo. Y, mi querido hermano, al llegar a un texto, tu obligación es decir: «Entonces, ¿cuál es el camino a Cristo?», y luego predicar un sermón que recorra el camino hacia la gran metrópolis: Cristo. — Y añadió—: Aún no he encontrado un texto que no tenga un camino a Cristo en él y, si alguna vez encuentro uno, abriré el camino; cruzaré cualquier obstáculo, pero llegaré a mi Maestro; pues un sermón no hace ningún bien a menos que haya un sabor de Cristo en él.

Si comprendemos la importancia de predicar cristocéntricamente nos daremos cuenta de que no se trata sólo de ser claros y precisos en el uso de las palabras del texto, sino también de mantener en nuestra mente y la de los oyentes la realidad de la humanidad perdida y del Dios que salva por medio de Jesús. Miraremos la Biblia como un todo coherente y no sólo como partes inconexas.

3.- TE PERMITE VER LA IMPORTANCIA DE PREDICAR A TU VERDADERA AUDIENCIA

Esta sección es sin lugar a duda el fuerte de este libro. El autor afirma que debemos predicar a la cultura, y con este se refiere que debemos tener clara la manera de pensar de los oyentes.

Durante el día de hoy conversaba con algunos alumnos de Instituto Bíblico acerca de la visión estrecha de la predicación que sólo apela a la subcultura evangélica. Nuestras ilustraciones y aplicaciones rara vez tienen en mente a los incrédulos. Nuestras exposiciones están llenas de conceptos que sólo los evangélicos entienden. ¿Cómo este evangelio llegará a aquellos que no vienen de este trasfondo? 

Podemos admirar la valentía de Pablo predicando en Atenas ante una multitud no judía experta en filosofía; sin embargo, ¿estaríamos en condiciones de hacer algo como eso?

Keller dice: “Los primeros comunicadores cristianos conocían íntimamente la cultura y hablaban en términos comprensibles, sin importar cuán alarmantes fueran. Reformularon las preguntas de la cultura, reestructuraron sus preocupaciones y redirigieron sus esperanzas.”

Una tarea pendiente es comprender la cultura en la cual estamos, no para agradarla sino para confrontarla. Todos nosotros debemos aprender a mirar la sociedad en la cual vivimos y comprender la red de creencias ocultas de la secularidad. De esta forma sacaremos a relucir las creencias que se oponen al evangelio y mostrar cómo éste da solución al problema básico del ser humano

4.- TE PERMITE VER LA IMPORTANCIA DE PREDICAR AL CORAZÓN

Keller afirma al respecto que: “La predicación no puede ser solo precisa y sana. Debe captar el interés y la imaginación de los oyentes; debe convencer y penetrar en sus corazones. Es posible solo afirmar y confrontar y sentir que hemos sido «valientes para la verdad», pero si somos secos o tediosos, las personas no se arrepentirán y no creerán la doctrina correcta que presentemos. Debemos predicar para que ocurra como en el primer sermón en Pentecostés, en el cual, después de oírlo, los oyentes «se compungieron de corazón» (Hech. 2:37, RVR1960).”

Predicar al corazón no se trata de caer en sentimentalismos, sino de predicar al asiento de la mente, voluntad y emociones humanas. El ser humano no responde a lo que meramente entiende sino a aquello que cree profundamente verdadero y que le ha impactado. Por este motivo no debemos contraponer la razón a la emoción, pues haremos una falsa disyunción en aquello que la Biblia no contrapone.

Si comprendemos la importancia de predicar al corazón, nos daremos cuenta que la labor de proclamar la Palabra es aun más ardua que hacer el estudio del pasaje correspondiente.

Para concluir, quisiera señalar que el libro de Keller no aborda todo lo que es la predicación, ese no es su objetivo. Sin embargo, aborda temas que no son comunes en otros libros. Lo recomiendo para todos aquellos que enseñan en una clase bíblica, dirigen grupos de estudio en casa o exponen las Escrituras desde un púlpito, sin duda, será de enorme bendición.

Dios te bendiga.

Artículo hecho por el Pastor Manuel Rivas.

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