Gracias por las traducciones

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Gracias por las traducciones

¡Necesitamos traducciones de la Biblia! y por esto, debemos dar gracias a Dios, quien en su soberanía, ha permitido que dispongamos de muchas de ellas.

Imagina que no tuviésemos una traducción de la Biblia al español y buscamos en una Biblia Hebrea, no con pocos problemas, el salmo 19: 7-9 encontrándonos con esto:

7תּ֘וֹרַ֤ת יְהוָ֣ה תְּ֭מִימָה מְשִׁ֣יבַת נָ֑פֶשׁ עֵד֥וּת יְהוָ֥ה נֶ֜אֱמָנָ֗ה מַחְכִּ֥ימַת פֶּֽתִי׃ 

8פִּקּ֘וּדֵ֤י יְהוָ֣ה יְ֭שָׁרִים מְשַׂמְּחֵי־לֵ֑ב מִצְוַ֥ת יְהוָ֥ה בָּ֜רָ֗ה מְאִירַ֥ת עֵינָֽיִם׃

 9יִרְאַ֤ת יְהוָ֙ה׀ טְהוֹרָה֮ עוֹמֶ֪דֶת לָ֫עַ֥ד מִֽשְׁפְּטֵי־יְהוָ֥ה אֱמֶ֑ת צָֽדְק֥וּ יַחְדָּֽו׃

¿Podríamos entender ? Inmediatamente se presenta una barrera idiomática entre el texto y el lector. Si bien la Palabra de Dios es inspirada y, por lo tanto, útil para nuestras vidas, de no ser traducida, no podríamos entenderla y entonces ser transformados por ella.

Este ejemplo se puede extender a otros textos bíblicos (en Arameo, Griego, Latín, etc.) que, si no están en un idioma que el creyente pueda entender, no será beneficioso para él como Dios espera que lo sea. ¿Cómo usar bien la Palabra de verdad (2 Timoteo 2:15) si no la podemos leer en nuestro idioma? ¿Cómo ser santificados por medio de ella (Juan 17:17) si no entendemos lo que se lee? ¿Cómo podríamos escudriñar cada día la Palabra (Hechos 17:11) si es inteligible a nosotros? Esto fue lo que notó Lutero en Alemania (y en toda Europa durante el siglo XVI), y se propuso a resolver. Él sabía que la vida de los cristianos no sería transformada si no tienen acceso a la Palabra de Dios en su lengua materna, y la empresa iniciada por Lutero encontró colaboradores de distintas naciones, que de allí en más, trasladaron los textos hebreos y griegos de las Escrituras a su lengua materna en la mayoría de las naciones, incluyendo España (Casiodoro de Reina, 1569).

Después de varios siglos, gracias a Dios y el trabajo de muchos, hoy disponemos de diversas traducciones y versiones para los de habla hispana. Así podemos madurar como cristianos (2 Timoteo 3:17) por medio de Biblias que sí podemos leer y entender. Sin embargo, esto no lo valoramos como corresponde porque olvidamos que…

NO ES FÁCIL TRADUCIR

Traducir un texto de un idioma a otro no es una tarea sencilla. Esto se debe, tanto a la brecha de tiempo (estamos a veinte siglos de diferencia), como a la brecha cultural (costumbres por ejemplo), y la brecha idiomática gramatical existente (por ejemplo, el significado de las palabras). Veamos uno de estos puntos. Tomemos, por ejemplo, esta última brecha (la brecha gramatical). Se sabe que, con el tiempo, las palabras van cambiando de significado, llevando incluso, a tener dos o tres significados distintos. Varias palabras han cambiado con el tiempo: el verbo recordar, antes significaba despertar o estar alerta; catástrofe antes tenía la connotación del desenlace de una obra teatral; algarabía antes se refería a la lengua árabe, etc. Para llegar a una versión final, los traductores tienen que pasar por varias fases, las cuales no son nada de simples. De manera inicial, deben sortear lo siguiente. Primero, ¿Cuál grupo de manuscritos se va a usar? Para el NT, ¿usarán la familia textual del Texto Crítico o del Textus Receptus? Para el AT, ¿qué manuscritos, versiones y targúmenes se usarán? En segundo lugar, ¿Qué tipo de lenguaje usarán? Es decir, deben definir si harán una traducción fiel a las palabras del texto original o si serán fieles a la idea o pensamiento del texto original. Finalmente, en base al punto anterior, ¿Cómo se resolverán las diferencias gramaticales, idiomáticas, culturales, etc. que se producirán, debido a la brecha de tiempo, entre el idioma original y el idioma receptor? 

En el libro La Lectura Eficaz de la Biblia, los autores nos presentan algunos ejemplos de las dificultades que tienen que sortear los traductores. Desarrollaremos algunos. 

  1. Pesos, medidas, dinero. Esto es algo bien complicado: ¿Se translitera del hebreo y el griego los términos (efa, homer por ejemplo), o se trata de encontrar su equivalente? Las Biblias con traducción literal lo dejan tal cual lo dice el idioma original; en cambio, las Biblias con traducción dinámica, buscan una equivalencia en el idioma que se está traduciendo. Por ejemplo, LBLA (que es una traducción literal), deja como en el original las medidas del Arca que Dios dio a Noé en Génesis 6:15: “Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura y de treinta codos su altura”; en cambio, La NVI buscó su equivalencia al idioma español: “Dale las siguientes medidas: ciento cuarenta metros de largo, veintitrés de ancho y catorce de alto”
  2. Eufemismos. Un eufemismo es una palabra o expresión políticamente aceptable o menos ofensiva que sustituye a otra palabra de mal gusto o tabú, que puede ofender o sugerir algo no placentero o peyorativo al oyente (Wikipedia). Debemos reconocer que no existe idioma que no utilice eufemismos para asuntos relacionados, por ejemplo, con el sexo y asuntos del baño. Aquí, los traductores tienen tres alternativas: (1) Traducir literalmente, (2) traducir el sentido del eufemismo, (3) traducir con un eufemismo de equivalencia formal. Por ejemplo, se da el caso en 1 Samuel 24:3 donde el texto habla de Saúl haciendo sus necesidades fisiológicas. ¿Qué es lo más conveniente? ¿Traducir literalmente como lo hizo la BTX (“…Saúl entró en ella para cubrir sus pies…”) o dinámicamente como lo hizo la NTV (“…Saúl entró en una cueva para hacer sus necesidades…”)?
  3. Vocabulario. Aunque parece simple, es una de las más complicadas ya que es casi imposible hallar una palabra precisa del español que haga su equivalencia perfecta con los idiomas originales. Por ejemplo, ¿cómo traducimos la palabra griega sarx que literalmente es carne, pero que puede significar cuerpo humano, naturaleza pecaminosa o criterios humanos? ¿Se traduce siempre carne (como lo hace la RV60) o se traduce su significado según el contexto como lo hace, por ejemplo, la NVI?
  4. Juegos de palabras. Son algo común en los idiomas, pero casi nunca se pueden traducir a otra lengua de manera idéntica sin perder su sentido. Por ejemplo, Pablo usó un juego de palabras cuando le escribió a Filemón respecto a Onésimo en la carta a Filemón  versículos 10 y 11: “te ruego por mi hijo Onésimo [significa útil, provechoso], a quien he engendrado en mis prisiones, el cual en otro tiempo te era inútil, pero ahora nos es útil a ti y a mí” (LBLA).
  5. Gramática y sintaxis. Cada idioma tiene sus propias reglas de gramática y sintaxis que, también, son difíciles de traducir a otro idioma sin que pueda causar un perjuicio al sentido del texto original, ya sea que se pueda perjudicar al lector del idioma receptor o se pueda perjudicar la gramática o sintaxis originales de los idiomas bíblicos. Por ejemplo, unas de las palabras que más se repite en el AT es la conjunción hebrea w (en español “y”) Las traducciones literales, como por ejemplo, La RV60 la traduce casi siempre que aparece dando como resultado que es la palabra que más aparece, por ejemplo, en el libro de Génesis en la RV60 (2955 veces). En cambio, en las traducciones dinámicas, se traduce cuando se considera necesaria (En la NVI aparece solamente 1539 veces traducida).

Como hemos visto en estos pocos ejemplos, los traductores tienen que sortear cada vez que quieren producir alguna traducción o versión de la Biblia. Por esto, para realizar una traducción, se requiere de mucho esfuerzo y gran profesionalismo. Primeramente, se forman equipos, generalmente interconfesionales para que no se inclinen hacia alguna confesión en particular. Dentro de este equipo, deben tener varias ramas interdisciplinarias: filología, lingüística, biblistas, teología, antropología y sociología cultural, narratología, paleografía; expertos en historia de Israel, literatura hebrea, literatura del cristianismo primitivo, literatura comparada, etc. Y en segundo lugar, este equipo debe contar con variados expertos: personas que dominen lo mejor posible el idioma fuente (Hebreo y Arameo para el Antiguo Testamento y griego koiné para el Nuevo Testamento) y el idioma receptor (español en nuestro caso). Dentro del dominio del idioma fuente, también debe haber personas que dominen idiomas anexos. Por ejemplo, para el Nuevo Testamento deben haber personas que sepan también (aparte de Griego koiné) Griego clásico, Griego de la LXX, Copto, Siríaco, Latín, Armenio, etc. Para el Antiguo Testamento, aparte de Hebreo, debe tener personas que sepan Arameo, Acadio, lenguas árabes, etc. Además, para consultar material especializado, deben saber inglés, francés, italiano y alemán. Y todas estas personas deben dominar fonética, estilo, semántica, morfología, gramática y sintaxis hebrea, aramea y griega. Idealmente también que existan especialistas en distintas secciones de la Biblia (Pentateuco, Evangelios, Libros Poéticos, etc.). Esto es así porque la traducción bíblica no consiste solamente en verter palabras de un idioma a otro, sino traducir cultura, cosmovisión, estructuras sociales y económicas. Es este arduo trabajo el que da origen a nuestras traducciones al español, y las distintas versiones a las que el pueblo de Dios de habla hispana puede acceder el día de hoy.

Por esto…

DEMOS GRACIAS A DIOS

A pesar de las dificultades inherentes de realizar una traducción, gracias a Dios que personas han dedicado su vida (con talentos y dones para traducir directamente de los idiomas originales) para que el pueblo de Dios tenga acceso a la Biblia. Por ejemplo, tenemos la más popular hoy dentro del pueblo de Dios: la Reina Valera (RV, con todas sus revisiones). Otras versiones que han tenido aceptación son la Nueva Versión Internacional (NVI) de la Sociedad Bíblica Internacional (la cual tomó diez años de trabajo) y la Biblia de las Américas (LBLA) que fue auspiciada por The Lockman Foundation. Otras versiones populares son Dios Habla Hoy (DHH) y Biblias Católicas como Nacar Colunga (NC) y Biblia de Jerusalén. Últimamente también están las versiones conocidas como la Biblia Textual IV (BTX4), la Nueva Traducción Viviente (NTV), Reina Valera Contemporánea (RVC), etc. Es más, dentro de estas versiones, se incluyen Biblias con Comentarios, Biblias Bilingües, Biblias con información arqueológica, etc. El pueblo del Señor debe estar muy agradecido por tener a disposición, de tantas formas distintas, la Palabra de Dios. ¡Seamos agradecidos con Dios! ¡Seamos agradecidos por las personas que trabajan para producir nuestras versiones! ¡Gracias Dios porque no falta tu Palabra para nosotros hoy!

Dios te bendiga.

Artículo hecho por Alexis Romo.

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