El día de hoy los cristianos tenemos la bendición de contar con una gran cantidad de versiones de la Biblia. Frente a esta realidad es normal hacerse la pregunta ¿Qué versión debo usar? En este artículo pretendemos dar respuesta a esta interrogante, que en más de alguna ocasión ha rondado por nuestras mentes. Para hacerlo, será necesario considerar los siguientes asuntos en cuanto al tema de  traducción y los tipos de traducción.

1. Definición de traducción y su importancia

El valor de traducir para el pueblo de Dios, sin lugar a dudas, es de enorme importancia. Sólo a través de las traducciones los creyentes llegan a conocer la Palabra de Dios. Así lo expresó Erasmo en el año 1516, cuando dijo: «No estoy de acuerdo con los que no permiten que las Escrituras Santas, traducidas al idioma común, sean leídas por todos. Cristo quiere que Sus misterios sean publicados alrededor del mundo. Yo quisiera que cada mujer pudiera leer el evangelio y las epístolas del Apóstol Pablo y que sean leídos no solamente por los de Escocia y los de Irlanda sino también por los Turcos y los Saracenos. Quisiera que el granjero cantara la Palabra mientras que arara y que tanto la tejedora como también el viajero pudieran recitar las Escrituras».

Ahora bien, se hace necesario comprender lo que significa traducción. Desde el punto de vista cristiano, una traducción de la Biblia es el acto de reproducir la Biblia en otro idioma usando el hebreo (y algunas porciones del arameo) como fuente para el AT y el griego koiné como fuente del NT. 

2. Tipos de Traducción

Desde su aparición en el mundo hispano, la Reina Valera tiene la supremacía dentro de las versiones en español. Sin embargo, en los últimos 40 años, han proliferado un sinnúmero de otras versiones (tanto católicas como protestantes) que se han posicionado en el mundo hispano. Con esta realidad, se hace natural la pregunta de ¿Qué versión de la Biblia debo usar?

Básicamente se habla de tres tipos de traducciones en las que las distintas versiones existentes se pueden clasificar: 

  1. Traducción literal, o de equivalencia formalSe definen como el intento de mantenerse lo más cerca posible a las «formas» del hebreo o el griego, tanto a las palabras como a la gramática. El propósito es poder ponerlas en un castellano comprensible. En otras palabras, estas traducciones procuran preservar, lo más posible, la distancia histórica y gramatical que existe entre el escrito original y el lector actual, con el propósito de apegarse lo más posible al original.
  2. Traducción dinámica, o de equivalencia funcional: Podríamos definir estas traducciones como el intento de mantener el significado del hebreo o el griego, pero poniendo sus palabras y expresiones idiomáticas en lo que sería la manera normal de decir lo mismo en castellano. Estas versiones, aunque procuran mantener la distancia histórica entre el original y el lector, tratan de actualizar la gramática y el estilo del idioma original para la claridad del receptor final.
  3. Traducción libre, o Paráfrasis: Se les define como el intento de traducir las ideas de un idioma a otro, con menos preocupación por usar las palabras exactas del original. Sin embargo, procuran la efectividad sobre el lector comparable con lo producido por los oyentes y los lectores originales. En este tipo de versiones, se procura suprimir la distancia histórica entre el escrito sagrado con el lector final, pero tratando ser fiel al texto original.

En base a las definiciones anteriores podemos clasificar de la siguiente manera las versiones más populares que existen en español:

  • Traducción literal, o de equivalencia formal: Reina Valera (RV) 1909, 1960 y 1995. También se encuentran la Reina Valera Contemporánea (RVC), La Biblia de Las Américas (LBLA) y La Biblia Textual (BTX).
  • Traducción dinámica, o de equivalencia funcional: Aquí se encuentran, por ejemplo, la Nueva Versión Internacional (NVI), la Nueva Traducción Viviente (NTV) y Dios Habla Hoy (DHH).
  • Traducción libre, o Paráfrasis: La Biblia Lenguaje Sencillo (BLS) y Palabra de Dios para Todos (PDT).

Se debe hacer notar que cada versión difiere de la otra no sólo por el tipo de traducción que utiliza sino también por las fuentes de las cuales se traduce (manuscritos y familias textuales) y el propósito que ésta persigue (estudio, devocional, audiencia específica).

3. Ventajas y desventajas de las Traducciones Dinámicas

Recordemos que la meta de este enfoque es producir en el idioma al que se está traduciendo la Biblia, el equivalente (en el ámbito de las ideas y mensajes) más cercano al mensaje expresado en el texto original, tanto en estilo como en sentido.

Las ventajas de este tipo de traducción son:

  1. Es la traducción que busca respetar, al máximo posible, las características de cada uno de los idiomas involucrados en la traducción: el idioma fuente y el idioma receptor. 
  2. Enfatiza la transmisión del mensaje en el lenguaje original con el objetivo de asegurar al lector que el sentido del texto bíblico sea perfectamente reconocible y fácil de comprender. Esto da lugar para que el mensaje bíblico se transmita de manera directa, sin que el lector deba luchar con palabras totalmente desconocidas o con una sintaxis compleja. Por ejemplo, en Proverbios 25:22, la NVI traduce «Actuando así, harás que se avergüence de su conducta» en lugar de la frase desconocida en español «Porque ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza» como lo hace la BTX.
  3. Facilita la claridad en la lectura, tanto devocional como pública. 
  4. Es adecuada para quienes están en sus primeros contactos con la Palabra de Dios permitiéndoles una familiarización con el lenguaje de las Escrituras.

Las desventajas de este tipo de traducción son:

  1. Está más sujeta a la interpretación de los traductores, en especial en los pasajes donde no hay unanimidad de opinión entre los expertos bíblicos en traducción. Los traductores de este tipo de versiones interpretan el significado del texto y, de ahí, proceden a expresar ese significado en cualquier palabra y construcción que le parezca adecuada. Esto quiere decir que, cuando un pasaje del texto bíblico, para su traducción requiera una interpretación del mismo, el lector final queda sujeto al discernimiento del traductor con la posibilidad de que este se pueda equivocar en su interpretación. Por ejemplo, no se puede traducir 1ª Corintios 7:36-38 sin adoptar un punto de vista en relación a si el pasaje se refiere al padre de la virgen o al acompañante masculino de la misma.
  2. No manifiesta, para algunos, el necesario respeto por el texto original inspirado.

4. Ventajas y desventajas de las Traducciones Formales

Recordemos que estas versiones intentan traducir cada palabra del lenguaje original al idioma receptor procurando preservar, lo mejor posible, la estructura de la oración y la sintaxis original.

Las ventajas de este tipo de traducción son:

  1. Son las más antiguas y tradicionales.
  2. Conserva aspectos del texto original (modismos y sintaxis del lenguaje original) que son valiosos para los eruditos y, en general, para los que quieren estudiar la Biblia lo más cercano a los idiomas originales. 
  3. Se apega más al texto original, permitiendo al lector común y corriente familiarizarse con los idiomas bíblicos.
  4. Conserva ambigüedades. En los textos originales donde se presente ambigüedad para su traducción, este tipo de versiones lo deja así para que el mismo lector, después de haber estudiado el pasaje, pueda interpretarlo por sí mismo. Por ejemplo: en 2ª Jn. 1, hay debates a quién se refiere el autor con la frase la señora elegida, ¿se está refiriendo a una mujer cristiana o está hablando simbólicamente de una iglesia local? Aquí es mejor dejarlo en sus palabras originales (señora elegida, ἐκλεκτῇ κυρία) tal como lo hacen las versiones de traducción formal en vez de traducirlo conforme a una posible interpretación del pasaje como lo hace la NVI (a la iglesia elegida). Así, el creyente, después de estudiar el texto, determinará el significado sin ideas preconcebidas desde antes.

Las desventajas de este tipo de traducción son las siguientes:

  1. No considera debidamente los factores culturales y sociales que afectan a los lectores de una traducción. Esto quiere decir que mantiene las distancias donde no debe mantenerlas: en el lenguaje y la gramática. Una versión de la Biblia tiene como objetivo hacer claro los textos originales a las personas que no los conocen.
  2. Mantiene una traducción ambigua y, sin embargo en el texto, ya sea hebreo o griego, es muy claro para los oyentes originales. 
  3. No aporta muchos beneficios a la hora de la efectividad de la comunicación, especialmente cuando se usan las Escrituras con propósitos evangelísticos. No se puede discutir que, para un incrédulo, le será más fácil entender términos cristianos mediante una traducción dinámica, que esclarece ciertos términos, que mediante una traducción literal, el cual posee términos muy técnicos.

A pesar de lo anterior, debemos considerar que en realidad todas las versiones contienen, de alguna forma y en algunos momentos, una combinación de estos enfoques de traducción. Una traducción literal estricta sería incomprensible en otro idioma, y una realizada con equivalencia dinámica corre el peligro de no ser fiel a los idiomas originales. Por esta razón, cuando el texto original es relativamente claro, las traducciones dinámicas, por lo general son bastante literales. Por ejemplo, Filipenses 1:21, se traduce de manera idéntica en versiones literales (RV60) como dinámicas (NVI): «Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia». Y cuando el texto original es oscuro, las traducciones literales, a veces, resultan bastante dinámicas. Por ejemplo, la RV60 traduce, de manera más o menos dinámica, 1ª Corintios 3:9: «Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios», siendo que la traducción literal sería «Porque somos colaboradores de Dios; sois labranza de Dios, edificio de Dios» (BTX). Vale la pena señalar que de una u otra forma, toda traducción contiene ーsea en mayor o menor medidaー interpretación.

Dando una Respuesta

Ahora bien, con toda esta información expuesta, nos volvemos a preguntar ¿Qué versión de la Biblia debo usar? La verdad es que no hay, y no debe haber una respuesta dogmática a esta pregunta. Debemos comprender que no hay ninguna Biblia que sea perfecta como traducción, porque ninguna logra reflejar con impecable precisión los idiomas originales. Además ya señalamos que cada versión también usa distintas fuentes y persiguen distintos propósitos. No obstante, y sin lugar a dudas, podemos concluir que todas ellas, en conjunto, reflejan la Palabra de Dios. En cada una de ellas hay bondades y cosas para destacar, útiles para el lector y estudiante de la Biblia quien debiese procurar, en un estudio serio, usarlas en su conjunto.

A continuación, daré algunos consejos para la selección de alguna o algunas versiones de la Biblia dependiendo del propósito con el que se quiera usar:

  • Si se quiere hacer un estudio exegético (ya sea del AT o NT), se recomienda usar una Biblia literal, ya que ella, en su traducción se apega mucho más a las palabras de los manuscritos originales.
  • Para la enseñanza en la iglesia, se sugieren versiones literales. Debemos recordar que la meta del expositor es enseñar el significado (idealmente desde el original) del pasaje a su congregación.
  • Para lecturas de la Biblia de manera devocional, una versión dinámica es recomendable ya que la traducción está orientada a que el lector actual comprenda sin mayores dificultades el texto original.
  • En los casos de lecturas públicas en las iglesias, se sugiere usar la versión que todos, o que la gran mayoría de la congregación posea. Si hubiera que escoger, tradicionalmente se usan las versiones literales ya que, en sus composiciones, se procuran mantener la belleza del lenguaje original.

En resumen, hay diversas versiones de la Biblia, y cada una de ellas tiene distintos estilos de traducción. Esto no significa que una sea mala y la otra sea buena. Cada una tiene sus ventajas y desventajas. Por lo tanto, debemos buscar la que nos sirve de acuerdo a nuestros propósitos.

Resumiendo entonces ¿Qué versión debo usar?¡Todas! O casi todas ーhay algunas versiones que dejan mucho que desear por buscar favorecer una tendencia doctrinal como la «Traducción del Nuevo Mundo»ー. Tenemos, sin embargo, una variedad de versiones muy objetivas y valiosas, lo que nos ayuda a conocer y comprender la Palabra de Dios de mejor manera, para así, obedecerle mejor. ¡Utilicemos toda esta riqueza con agradecimiento delante de Dios, porque Dios, a través de las distintas versiones y traducciones, habla en nuestro idioma!

Dios te bendiga.

Agradezco de forma especial a mi amigo Alexis Romo quien preparó con gran esfuerzo este artículo para el blog. Agradezco también a Dios por su vida, pues siempre ha sido de gran ejemplo para mí.