6Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad.Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan. Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo.10 El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.11 Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.12 El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. (1 Jn 5:6-12)

Contexto

La audiencia de Juan, influenciada por el gnosticismo de la época, puso en duda la deidad de Jesús. Jesús, decían, pudo ser un buen hombre, un hombre a quien Dios o una emanación divina poseyó por un tiempo con un propósito específicodesde su bautismo hasta antes de su muerte, pero no puede ser Dios. Creencias de este tipo se habían introducido peligrosamente en la iglesia produciendo una fe errada en un Jesús menoscabado, de menor valor y, por ende, una vida cristiana falsa que no era armónica con los cánones de piedad exigidos por Dios. La carta es altamente exhortativa e invita a la auto evaluación de quien dice ser creyente. Dios es luz y sus hijos andan en luz, aborrecen el pecado y no aman el mundo. Por el contrario, aman a Dios y a su prójimo andando cómo Jesús anduvo (2:6) y permaneciendo en Él (2:28). En este pasaje, Juan pondrá toda la evidencia en la mesa para señalar que Jesús es Dios y sólo en él está la vida.

Los verdaderos testigos de Dios

En este texto, Juan nos provee 5 testigos verdaderos que dan testimonio de quién es Jesucristo y qué nos ofrece hoy:

  1. El agua (v.6): Señala que este es Jesucristo que vino mediante agua. Esto es una mención a la deidad de Jesús declarada en su bautismo por el mismo Padre. El Jesús del bautismo, de quien el Padre dijo «Este es mi hijo amado en quien tengo complacencia» (Mt 3:17), es Dios. Sin duda alguna, Juan responde al gnosticismo de la época que creía que el Jesús del bautismo quien había recibido el Espíritu de Dios es uno, pero el que moría en la cruz del calvario era otro, vale señalar, uno que había sido abandonado por el Espíritu.
  2. La sangre (v.6):  Juan expresa que Jesús no vino solamente mediante agua, sino también mediante sangre. Si el agua pone el énfasis sobre el Jesús que ha sido reconocido como Hijo de Dios, la sangre es una mención a la humanidad de Cristo que derrama su sangre por los pecadores. Jesús es tanto Dios como hombre. El Hijo de Dios (divino), muere en la cruz como un hombre, pues es humano, y representa a la humanidad para expiar el pecado del mundo. Con esto, Juan termina de responder al pensamiento gnóstico y aclara que: Jesús es Dios venido en carne, quien no sólo se bautizó, identificándose con nuestros pecados, sino quien también murió por ellos.
  3. El Espíritu (v.6): Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdadLa comprensión de la deidad de Cristo no es algo que logre alcanzar el mérito humano. Sólo Dios, a través de su Espíritu, puede revelar y hacer entender esto al hombre (cf. Mt 16:17; Jn 15:25; 1 Co 2:12-14). Juan dice que el Espíritu es ーde manera permanente en el tiempoー la verdad, por lo tanto, su testimonio no puede ser sino verdadero. Jesús afirmó ser la verdad, el Espíritu da testimonio de la verdad, y es a su vez, la verdad. El v.8 refuerza que estos tres testigos son uno ーconcuerdanー, dando testimonio de una sola cosa: Jesucristo es Dios, y sólo en el está la vida, sólo Él puede salvar. La verdadera espiritualidad y vida, en contraposición al pensamiento gnóstico, solo tiene relación con Jesucristo. El v.9 Terminará por confirmar que el testimonio del Padre, es el testimonio del Espíritu, quien a su vez testifica del agua y la sangre, dando así testimonio de Jesucristo.
  4. Los hombres (v.9): Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios. Juan menciona el testimonio de los hombres por la facilidad con la que su audiencia cedía a los testigos humanos de la época. El testimonio de muchos creyentes reforzaba la fe, así como el testimonio de los incrédulos apuntaba a destruirla. Si la audiencia de Juan estaba dispuesta a recibir, en relación a Jesús,  el testimonio de los hombres ーfalibles y mentirososー, cuanto más deberían estar dispuestos a recibir el testimonio de Dios acerca de su Hijo, quien es siempre veraz y nunca miente.
  5. Los creyentes (v.10): El que cree en el HijoーLit. se mantiene creyendoー tiene dentro de sí el testimonio de Dios, es decir, el Espíritu de Dios quien da testimonio de la verdad y nos otorga nueva vida en Jesucristo. Esta realidad sobrenatural en la vida de un creyente le permite  mostrar al mundo, con la nueva vida que vive, que Dios hizo algo extraordinario en su interior. Esta nueva vida, es sólo posible gracias a la obra de Jesucristo, el hijo de Dios. El nos otorga una vida en abundancia que nos permite andar como Él anduvo, para que los hombres vean nuestras buenas obras y glorifiquen a Dios que está en los cielos. Esto significa tener al Hijo, y tener al Hijo significa tener vida eterna (v.12).

Conclusión

Es este Jesús en el que confiamos, en el que creemos y declaramos con plena certeza que Él es Dios y sólo en Él está la vida. La vida eterna comienza creyendo en Jesucristo. Si lo tienes a Él lo tienes todo, y aquí y ahora puedes comenzar a deleitarte en Él y en esta nueva vida, conociéndole cada día más (cf. Jn 17:3). Como el mismo Señor Jesús dijo, la vida del hombre no consiste en los bienes que posee (cf. Lc 12:15) sino en conocer a Dios y a Jesucristo. Hemos desarrollado como sociedad una percepción de la realidad visual y materialista. Nuestro deleite, muchas veces, está en las cosas materiales que el mundo ofrece, quitándole valor a la persona de Jesús. Jesús no fue un hombre mejorado, no fue sólo un gran maestro, o sólo un buen ejemplo a seguir, ¡Jesús es Dios! Por lo tanto,  El mayor deleite del creyente debe estar en la persona de Jesucristo, pues Él es Dios y sólo en Él está la vida. La oferta de una nueva vida en Jesucristo sigue estando en pie para el mundo de hoy, y los creyentes somos responsables de proclamarla.

Los 5 testigos que Juan nos presentó confirman todo esto:

  1. El Agua: Él es el perfecto Hijo de Dios, Dios manifestado en carne y el único digno de nuestra adoración. Dios vino, manifestado en carne para que el mundo fuese salvo por Él (cf. Jn 3.17).
  2. La Sangre: Él es el perfecto hombre, y perfecto representante de la humanidad, pues vivió en santidad, sin pecado, en perfecta obediencia al Padre. Él pagó por nuestros pecados para que por la fe en Él tengamos vida eterna (cf. 2 Co 5:21).
  3. El Espíritu: Él es de quien el Espíritu vino a dar testimonio, y mediante el Espíritu gozamos de plena comunión con Él. Tenemos una nueva vida en el Espíritu gracias a Jesucristo. El mismo Espíritu, quien nos guía a toda verdad, nos hace confesar que Jesús es Dios manifestado en carne (cf. 1 Jn 4:2).
  4. Los hombres: Él es el único de quién los hombres pueden declarar que es el camino, y la verdad, y la vida porque Jesucristo es Dios. Cualquier testimonio humano contrario a esto es falso porque no armoniza con el testimonio del Dios verdadero (cf. 1 Jn 4:3).
  5. Los creyentes: Él es de quien los creyentes podemos decir que le tenemos. Tenemos al Hijo y, entonces, tenemos la vida porque hemos creído al testimonio de Dios. Somos, en Cristo, una nueva creación con una nueva vida y un nuevo propósito ¡Gloria a Dios por Jesucristo! nuestro Señor y Salvador, quien nos ha dado perdón de pecados y vida eterna (cf. 2 Co 5:17).

Para finalizar, no olvidemos que el texto también deja una solemne advertencia para quienes no creen al testimonio de Dios en cuanto a quién es Jesús y qué es lo que ofrece al mundo de hoy (v.10-11): el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. 

¿Quién es Jesús para ti lector? Eso lo determinará todo…

Para mí, Jesús es Dios y sólo en Él está la vida, Él es todo lo que necesito 🙂

Dios te bendiga.


Nota: Este artículo es una adaptación del sermón predicado por mi amigo y hermano en Cristo Mariano Proto el domingo 2 de Septiembre de 2018 en la Iglesia Bíblica Comunidad de Carmelo (Uruguay). Si gustas, lo puedes ver aquí.