Continuaremos esta serie presetando 33 citas del Libro Los ancianos de la iglesia: Cómo pastorear al pueblo de Dios como Jesús de Jeramie Rinne y el ministerio 9 Marks. El libro es un recurso de enorme bendición a quien  anhele o ejerza el obispado, y a todo aquel que quiera aprender sobre qué esperar de un anciano bíblico.

  1. Jesús dio apóstoles  y luego ancianos para cuidar su rebaño (1 P 5:1-4). Los ancianos son los asistentes de Jesús para pastorear a sus iglesias.
  2. Hablando bíblicamente, los ancianos son pastores, quienes al mismo tiempo son obispos. La persona a quien normalmente llamamos «pastor» en nuestras iglesias es un anciano que recibe un salario, y la persona a quien típicamente llamamos «anciano» es un pastor laico que no recibe un salario.
  3. Me quedó claro que tener ancianos con el carácter de Cristo no es  una característica opcional para la iglesia; son centrales en el plan de Dios para pastorear a sus iglesias.
  4. Debes desearlo. Un pastorado fiel demanda mucho de ti. Si no tienes un deseo interior de jugar este papel, te puedes quemar. Por supuesto, esto no significa que todo aquel que desee ser anciano está calificado. Pero sí significa que una falta de deseo es un problema.
  5. Los pastores delegados deben reflejar el carácter santo de Jesús. Más vale un anciano piadoso con mediocres habilidades de liderazgo que un líder carismático con defectos morales evidentes.
  6. Ser irreprensible significa que un anciano debe ser un hombre de quien nadie sospeche mal proceder o inmoralidad. Las personas se sorprenderían de escuchar que este hombre es acusado de tales actos.
  7. Los ancianos deben tener dominio propio, ser sobrios, moderados y disciplinados. El dominio propio es fruto del Espíritu Santo (Gá 5:23) y una marca de la vida cristiana. En pocas palabras, un hombre lleno del Espíritu es un hombre con Dominio propio.
  8. Los ancianos amables ejercen su autoridad con la ternura de un pastor y la sensibilidad de un padre amoroso.
  9. Los ancianos no deben ser avaros. Pedro dijo que los ancianos debe servir «no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto» (1 P 5:2). Estas palabras ofrecen una reprensión punzante a los pastores que usan sus ministerios para enriquecerse y vivir a lo grande.
  10. Pablo dijo que un obispo debe ser «apto para enseñar» (1 Ti 3:2). Enseñar la Biblia es fundamental para el trabajo pastoral del anciano. Exploraremos más a fondo el tema de la enseñanza en el capítulo 3. Por ahora, solamente reflexiona en lo siguiente:»¿He instruido a otros en la palabra de Dios con resultados notables?».
  11. La manera en que tratas a tu esposa importa mucho si vas a cuidar a la esposa de Cristo…Tanto ser padre como ser anciano tienen el propósito de guiar a las personas hacia una madurez dentro de un contexto de comunidad. Aprende a pastorear a la familia de Dios pastoreando la tuya primero.
  12. Todas estas cualidades son propias de un anciano. Pero la hospitalidad va mas allá: permite que otros vean a tu familia en acción.
  13. Dios ha llamado a hombres, y solamente a hombres, para ser ancianos de la iglesia.
  14. Esto fue lo que un hombre me pidió que hiciera cuando estaba siendo ordenado al ministerio pastoral. Así que, abrí mi Biblia y leí 1 Timoteo 3:1-7 en voz alta para todos los que estaban en la sala. Cuando terminé el hombre me dijo: «gracias por leer esto. Solamente tengo una pregunta ¿Eres tú el del pasaje?».
  15. Si solo vas a recordar una cosa de este libro, que se esta: Los ancianos son pastores y su principal trabajo es cuidar a los miembros de la iglesia como los pastores cuidan a sus ovejas. Para ser más precisos, los ancianos son pastores delegados que sirven al Buen Pastor guiando a sus ovejas.
  16. En los evangelios, encontramos a Jesús constantemente entre la gente. Exceptuando los periodos de oración privada, parece que Jesús pasó todo su tiempo con sus discípulos, además de con las multitudes. Tuvo contacto, enseñó y capacitó a las personas allí donde iba. El Buen Pastor no solo dio su vida por las ovejas, también dedicó su vida a estar con ellas.
  17. La labor de los ancianos tiene que ver más con las personas que con los programas.
  18. Los ancianos ministran con la meta de hacer crecer a los miembros de la iglesia en la madurez cristiana.
  19. Cuando los ancianos cumplen sus responsabilidades bien, los creyentes dejan de ser «niños fluctuantes» y se convierten en personas que crecen «en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo». Los ancianos deberían esforzarse para decir con Pablo «a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre» (Col 1:28).
  20. Los ancianos deben resistir el error de convertirse en meros gestores organizativos y, en su lugar, mantener la brújula congregacional apuntando hacia la madurez en Jesús.
  21. El hecho de que Dios requiera que los ancianos enseñen a su pueblo no debería sorprendernos. Dios gobierna a su pueblo con su Palabra, por lo que a los líderes del pueblo de Dios siempre se les ha encomendado la comunicación de la Palabra de Dios.
  22. Anímate por el hecho de que la enseñanza puede tener lugar en una amplia variedad de contextos. No está confinada al sermón del domingo por la mañana. Los ancianos pueden alimentar el rebaño en grandes reuniones o en contextos más familiares. Puedes abrir la Biblia para enseñar en una clase de escuela dominical, en un grupo casero, en un campamento de niños, o en una relación de discipulado personal.
  23. Dios llama a sus maestros a mostrar progreso, no perfección.
  24. Cuando te mueras, dejarás atrás, por la gracia de Dios, muchos cristianos bien enseñados. Pero, ¿dejarás también maestros capaces de continuar con la labor? En otras palabras, ¿has dado pasos para formar a otros?
  25. Ancianos, no ignoréis los conflictos que tienen lugar entre los miembros esperando que se vayan a arreglar solos. Raramente sucede eso.
  26. Me he dado cuenta, en el transcurso de los años, de que mis críticos más enojados e inmisericordes normalmente tienen algo de razón. Puede que sea una postura exagerada, expresada de una forma inmadura y pecaminosa. Pero aun así se están refiriendo a algo que debo afrontar.
  27. Escuché a un pastor decir que la característica más importante de un líder de iglesia es la humildad.
  28. Un anciano debiera estar continuamente bajo la Palabra; en toda su enseñanza, adoración, y ministerio… Cuando los ancianos elevan la Biblia, al mismo tiempo se humillan. Al hacerlo, se muestran a ellos mismos que son los tipos de hombres que los verdaderos creyentes quieren seguir.
  29. Los ancianos necesitan cuidado pastoral al igual que los demás. Los pastores deben pastorear a los pastores… Los otros ancianos no pueden pastorearte bien si pretendes ser superman.
  30. Una iglesia debiera ser capaz de dirigir a un creyente recién nacido a un anciano y decir:»¿Quieres saber lo que un verdadero cristiano debería ser? Entonces míralo a él».
  31. Cuando los ancianos viven y aman como Jesús, no son conocidos por ser arrogantes o dominantes. En cambio, poseen una humildad moldeada por Jesús, que les confiere una autoridad moral que la iglesia acepta de buena gana.
  32. Los ancianos deben emular la otra «mitad» del ministerio de Jesús. Pastorear como Jesús significa orar como Jesús… Para los ancianos, la oración no es solo un deber, es un estrategia crucial de supervivencia.
  33. Cualquier anciano mínimamente consciente de sí mismo sabe que sus propias inclinaciones al pecado pueden destruir su ministerio.

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Agradezco al pastor Ricardo Daglio por facilitarme este libro mientras le visitaba en noviembre del 2016, a quien también dedico este hermoso verso: «Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria»(1 P 5:4).

Dios les bendiga.