A continuación compartiré 33 citas de este excelente libro de Jonathan Leeman y el ministerio 9 Marks, que recomiendo a todo creyente, y en particular, a los líderes de las iglesias.

  1. Cuando edificas una iglesia basada en un evangelio que pide poco compromiso y exige poca responsabilidad, la disciplina eclesial no tiene ningún sentido.
  2. ¿Qué es la disciplina eclesial? En términos generales, la disciplina eclesial es una parte del proceso de discipulado, la parte en la que corregimos el pecado y dirigimos al discípulo hacia un camino mejor.
  3. La salvación incluye el perdón de pecados, la reconciliación con Dios en Cristo, la reconciliación con la familia de Dios y un nuevo corazón habitado por el Espíritu Santo que ahora quiere gobernar obedientemente asumiendo las implicaciones de representar a Jesús en la tierra.
  4. En esencia, el cristiano es un embajador: alguien cuya identidad y trabajo se funden en uno. Todo lo que un embajador es, dice y hace, representa a su rey. Lo mismo ocurre, entonces, con los cristianos y Cristo.
  5. Una iglesia no convierte a nadie en ciudadano del Reino. Pero sí tiene la responsabilidad de declarar quien pertenece al Reino y quién no.
  6. No nos unimos a la iglesia de la misma forma que nos unimos a un club; nos sometemos a ella.
  7. Es verdad que el cristiano debe escoger unirse a una iglesia, pero eso no la convierte en una asociación benéfica. Habiendo escogido a Cristo, el cristiano no tiene otra opción que escoger unirse a una iglesia local.
  8. La disciplina es la respuesta correcta a la falta de fruto visible, inclusive, la presencia de malos frutos.
  9. La disciplina es la respuesta adecuada cuando los cristianos no representan a Jesús y no demuestran deseo de hacerlo.
  10. La excomunión es la declaración de la iglesia de que ya no puede confirmar que la persona es cristiana.
  11. En definitiva, todo el tema de la disciplina de la iglesia tiene que ver con la reputación de Jesús en la tierra. Sin duda alguna, es mucho lo que está en juego.
  12. En términos generales, la disciplina es necesaria cuando se abre una brecha entre nuestra profesión de fe y nuestra vida, y el supuesto representante de Jesús deja de representarlo.
  13. A menudo, la disciplina tiene lugar de forma informal y privada. Un hermano o hermana en Cristo peca y otro hermano o hermana se ocupa de ello con amor y discreción. En otras ocasiones, el proceso se desarrolla formal y públicamente, que es a lo que se refiere normalmente la gente cuando habla de disciplina de la iglesia, y esto es sin duda, a lo que nos referimos con excomunión.
  14. La disciplina eclesial pública es el curso de acción apropiado cuando el fracaso de un miembro de la iglesia en representar a Jesús es tan característico y habitual que la iglesia ya no cree que sea cristiano.
  15. En términos generales, los cristianos en que mora el Espíritu Santo no pueden permanecer en pecado constante. A la larga, les resulta tan incómodo -cortesía del Espíritu Santo- que finalmente hacen lo correcto.
  16. Las Escrituras son nuestra guía permanente para lo que se considera pecado, pero se necesita libertad pastoral para decidir qué pecados requieren disciplina, y hasta que punto la requieren.
  17. Por tanto, al evaluar un posible caso de disciplina, trataremos siempre de evaluar la dinámica entre la manifestación de arrepentimiento global de la persona, y los pecados que contradicen dicha manifestación, planteándonos su veracidad.
  18. Jesús ha dado a las iglesias la autoridad de hacer declaraciones públicas basadas precisamente en el fruto público o exterior de la vida de la gente.
  19. Las iglesias no deben excomulgar a personas que consideran cristianas. Hacer esto es básicamente legalismo, porque hace que el criterio para la membresía de la iglesia no sea arrepentimiento y fe, sino arrepentimiento, fe y no cometer nunca pecado.
  20. Cuando un pecado es tan deliberado, repugnante e indicativo de falsedad que una congregación se encuentra incapaz de creer la declaración de arrepentimiento, debe aplicar la excomunión al menos hasta que haya pasado el tiempo y la confianza sea recobrada, proponiéndose, mientras tanto, comprobar si el arrepentimiento es verdadero.
  21. Por tanto, las iglesias no deben sorprenderse cuando sus miembros representantes pecan; pero deben interesarse profundamente en cómo sus miembros responden a ese pecado.
  22. La disciplina eclesial formal funciona mejor cuando los miembros ya saben cómo dar y cómo recibir una corrección amorosa. Porque lo hacen en sus casas. Porque lo hacen con una invitación a comer. Porque lo hacen con dulzura, con cuidado y siempre con el bien de la persona en mente.
  23. En términos generales, los ancianos de la iglesia serán probablemente consultados y posteriormente llamados para dirigir el proceso disciplinario, especialmente si el proceso se está extendiendo a círculos cada vez mayores.
  24. Debido al hecho de que Dios ha dado a los ancianos la responsabilidad de supervisar a la iglesia, recomiendo encarecidamente que cualquier pecado que sea llevado a la iglesia, sea primero llevado a los ancianos.
  25. Ya que ha sido la iglesia la que ha excomulgado a la persona, básicamente, la restauración es que la iglesia declare que la persona ha sido perdonada y que confirme su ciudadanía en el Reino de Dios.
  26. El arrepentimiento necesario para la restauración será mostrado, entre otras cosas, por una disposición a reunirse con la iglesia y someterse a su dirección.
  27. ¿En qué momento se aplica la restauración de la persona a la iglesia? La respuesta sencilla es: cuando el pecador se arrepiente y la iglesia está convencida de que el arrepentimiento es real porque los miembros ven fruto en la vida de la persona.
  28. Como dije antes, sería bonito tener un manual de normas para momentos de este tipo: “cuando te encuentres con esto, haz así”. Pero parece que el Señor pretendió que sus iglesias aprendieran lo que significa confiar en la sabiduría que él promete dar hasta en los temas más difíciles. Recordándonos al mismo tiempo cuánto dependemos de él.
  29. La disciplina formal tiene mucho más sentido cuando la responsabilidad de rendir cuentas tipifica las relaciones personales en la iglesia. Si no es así, la proposición de dar pasos hacia un acto formal de disciplina parecerá que ha salido de la nada.
  30. La disciplina de la iglesia, entonces, trata básicamente del amor. El Señor disciplina a aquellos que ama (Heb 12:6). Con su iglesia ocurre lo mismo.
  31. En concreto, la iglesia necesita comprender que la membresía de la iglesia no es como la membresía de un club o cualquier organización benéfica. Se trata de la ciudadanía de un Reino en el cual somos confirmados como embajadores y reconocidos por una especie de embajada oficial, la iglesia local.
  32. Las congregaciones necesitan comprender que parte de ser discípulo de Cristo significa conocer cómo ser corregidos por otros discípulos de Cristo y ser enseñados por ellos.
  33. ¿Cómo se ayudan mutuamente los miembros de la iglesia a permanecer en el amor de Cristo y buscar perfección del amor de Dios en todos ellos? Ayudándose los unos a los otros a obedecer y guardar su Palabra, a través de la enseñanza y la corrección.

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Agradezco a mi hermano Rubén Zúñiga por hacer este artículo, y por colaborar con la serie 33 Citas de los libros de 9 Marks.

Dios les bendiga.