En esta ocasión se presentará la metodología bíblica de liderazgo en contraste con la metodología tradicional usualmente utilizada en las iglesias evangélicas. Pero antes de hacer eso sentaremos las bases del quehacer o misión que tenemos como iglesia de parte del Señor. 

1. El Mandato (Lo que hay que hacer)

  • Haced discípulos a todas las naciones, yendo, bautizando y enseñándoles. [Mateo:28:19].
  • Id y predicad el evangelio. [Marcos 16:15]

La iglesia, como columna y baluarte de la verdad, debe proclamar la palabra de Dios para alcanzar al perdido y edificar a los creyentes con el propósito de hacer más discípulos a la imagen de Cristo. La clave en cuanto al éxito de este mandamiento está en el verso 18 del capítulo 28 de Mateo. Esto (Todo poder le es dado a quien nos comisiona, en el cielo y en la tierra) es lo que nos da confianza en que se cumplirá la tarea encomendada, tarea que responde al siguiente proceso descrito a continuación:

a. Evangelización

Todo comienza con la proclamación del evangelio de Jesucristo. El líder debe predicar el evangelio, desde el púlpito, y fuera de él. Si se predica el verdadero evangelio, habrá conversos, si hay conversos, se deben formar discípulos. Recordemos que el foco está en hacer discípulos. El ejemplo del líder es vital, si éste no evangeliza, no hay mucho que esperar de las ovejas que le siguen. El líder debe evangelizar con denuedo, confianza, y expectativa. Creemos que la proclamación del verdadero evangelio, en la gracia del Señor, nos permitirá ver convertidos.  

b. Conversión

La evangelización “depende” del pueblo de Dios, la conversión depende del Dios del pueblo. Verdadera predicación genera verdadera conversión. En Hechos 2, tres mil creyeron, y los tres mil se bautizaron. La doctrina del arrepentimiento es vital. 1 Tes 1:9-10. Si proclamo un evangelio diluido o falso, tendré falsos convertidos, quienes no querrán congregarse ni aprender, pues ya obtuvieron lo que querían «un salvavidas al cielo». Los verdaderos convertidos anhelan congregarse.

c. Congregación

Como se dijo anteriormente, los creyentes anhelan congregarse. En la Escritura no encontramos algo así como “membresía”, pero el bautismo ponía al converso bajo autoridad apostólica, o eclesiástica. Es importante la congregación, puesto que es en la congregación, principalmente, donde se edifica la iglesia por medio de la exhortación e instrucción mutua, y la enseñanza pública de la palabra de Dios. 

d. Instrucción

Una congregación de verdaderos creyentes anhela ser instruida en la Palabra de Dios. Se debe enseñar a los conversos, todas las cosas que el Señor ha mandado, y velar porque las guarden. El líder que predica tiene la responsabilidad de presentar todo el consejo de Dios. La instrucción debe ser una guía de qué hacer, y en algunos casos de cómo hacerlo, sino, muchas veces, será una instrucción de poca utilidad.

e. Discipulado

La instrucción sistemática, tanto en lo público (el domingo) como en lo privado (instancias de comunión durante la semana) es la forma en la que se forman los discípulos. En líneas generales, la Escritura aboga por un discipulado congregacional. Esto no impide otro esquema, pero el líder sí o sí debe buscar “reproducirse” y formar a Cristo en la vida de quienes lidera. La forma de hacerlo es la fiel enseñanza de la Palabra de Dios.

2. El Ejemplo (¿Cómo se hizo?)

Se presentará cómo se llevó a cabo esto (la misión) en la iglesia primitiva, y se hará en base a Hechos 2:14-47.

  • Evangelismo (Hechos 2:14-36): Se predicó el verdadero evangelio. Si usted quiere saber a qué me refiero con «verdadero evangelio» lea en Hechos cómo es que Pedro predicó, y qué fue lo que predicó.
  • Conversión (Hechos 2:37-41): El verdadero evangelio de Jesucristo produjo convicción de pecado y arrepentimiento genuino para dar lugar a nuevos creyentes, quienes, se bautizaron.
  • Congregación (Hechos 2:43-47): El grupo de nuevos creyentes anhelaba y disfrutaba de la comunión que gozaban en Cristo como una nueva comunidad.
  • Instrucción (Hechos 2:42): La comunión permitía el ser instruidos en las enseñanzas de Cristo. Los líderes de la iglesia  fueron los principales dispensadores de dicha enseñanza.
  • Discipulado (Hechos 6:1a): Verdadero evangelio, produjo verdaderos creyentes, lo que a su vez produjo una verdadera congregación que anhelaba instrucción, generando que los discípulos de Cristo aumentaran.

¿Lo noto? ¿De qué depende todo el  proceso? ¡Así es! de la proclamación del verdadero evangelio. La proclamación de un falso evangelio o de un evangelio diluido destruye todo el proceso. Esto produce falsos creyentes, o creyentes en un falso evangelio. Dichos «creyentes» no se arrepienten de su maldad, no muestran frutos dignos de arrepentimiento, no anhelan congregarse, ni anhelan ser instruidos. El resultado, es que nunca son reconocidos como verdaderos discípulos. Por lo tanto, le invito a meditar en cómo es que se predica el evangelio de Jesucristo en las Escrituras, no se trata de una metodología inductiva que produce conversos «express», se trata de presentar la gloriosa obra del Señor Jesucristo, el Mesías, el Hijo de Dios, y esto, toma su tiempo.

3. Metodologías (¿Cómo se hace?)

A continuación, como se dijo al comienzo de esta presentación, describiré dos metodologías para llevar a cabo la tarea encomendada, por lo general, las dos más usadas en las iglesias evangélicas (desde luego con algunos matices distintos dependiendo de la denominación). En las dos metodologías a presentar, el pastor o los pastores dependen de Dios, es decir, no son autónomos. En ambas se requiere de los pastores (ancianos, obispos) que sean servidores y no señores de la grey.

a. La Tradicional

Metodología tradicional “Pastor-Céntrica”. En esta metodología se tiene un sólo pastor,  el que principalmente hace todo. Es él quien define lo que hay que hacer, y termina haciéndolo. Él es el que evangeliza, el que atiende a los inconversos, a los conversos y miembros, visitándoles y colaborando en la resolución de sus conflictos. Además es el único que enseña. Esta metodología es limitada, y extremadamente agotadora. Es común, que debido a lo anterior el pastor se vea tentado a no rendir cuentas a nadie, sólo él sabe lo que hace. Muchas veces, la congregación es responsable de que el pastor se vea forzado a utilizar esta metodología, pues ellos son meros espectadores en las bancas de la iglesia, y esperan del pastor que él haga todo. Ahora, es obvio que si el pastor debe hacer tantas cosas (administración, evangelismo, visitación, mantención, etc.) adivine para qué no tiene tiempo. Así es, poco tiempo tiene para prepararse y enseñar. Por lo tanto, bajo este sistema, la enseñanza de la palabra de Dios tiende a ser deficiente, y por ende, la iglesia no se edifica. Lo anterior produce miembros estáticos que no sirven y que necesitan ser instruidos para cambiar, pero debido a que el tiempo del pastor se invierte en un montón de asuntos que le impiden prepararse y entonces instruir, la iglesia queda en un círculo vicioso del cual difícilmente podrá salir, entorpeciendo en gran medida la misión de hacer discípulos a la imagen de Cristo.

b. La Bíblica (Efesios 4:11-16)

 

Metodología bíblica. Primero hablamos de un liderazgo pluralista. Los pastores o ancianos administran y tienen como principal tarea el ministerio de la enseñanza de la palabra de Dios. Trabajan en el desarrollo pleno de los miembros mediante la constante instrucción, capacitándose y preparándose constantemente para enseñarles con el propósito de que Cristo sea formado en ellos y cada uno sirva según el don que ha recibido. Al liderar en equipo se rinden cuentas entre ellos. Por lo tanto, el trabajo se distribuye, la carga se aliviana, y cada uno ministra de acuerdo a su don, es decir, todos sirven. Los pastores capacitan a los miembros (les discipulan) y éstos a su vez, ministran a los asistentes e inconversos. Bajo este esquema, como ya se dijo, todos sirven líderes y miembros. Mientras el liderazgo forma discípulos a la imagen de Cristo, los miembros evangelizan para que en medio de la comunidad en la que se desenvuelven otros lleguen a la fe en Jesucristo y se sumen a la comunidad de discípulos, la iglesia, cumpliendo todos con el propósito de hacer más discípulos a la imagen de Cristo. 

Bibliografía

  • Ronald L. Self, Dirección y administración de la iglesia -Apuntes para el alumno-, 2014. (Gran parte de la estructura ha sido tomada de este excelente material. Y ha sido usado con permiso)
  • Warren W. Wiersbe, Llamados a ser siervos de Dios (Portavoz, 2002)
  • Warren W. Wiersbe, Llamados a ser líderes de Dios (Portavoz, 2012)
  • Gene A. Getz, Principios del liderazgo de la iglesia (Editorial Moody, 2007)
  • Jonathan Leeman, La membresía de la iglesia (9 Marks, 2013)
  • Jeramie Rinne, Los ancianos de la iglesia (9 Marks, 2015)
  • Mark Dever & Paul Alexander, La iglesia deliberante (Faro de Gracia, 2008)
  • Colin Marshall & Tony Payne, El Enrejado y la Vid (Colombia: Torrentes de vida, 2010)