A continuación se presentarán los requisitos y características de un líder bíblico, pero antes de hacerlo se establecerán dos verdades necesarias:

1. Las Escrituras presentan un liderazgo pluralista en las iglesias locales

  • Hch 14:26; Hch 20:17; 1 Tim 5:17; Stgo 5:14; 1 Pe 5:1; Tit 1:5; Fil 1:1; Heb 13:7,17.

2. En las Escrituras obispo/anciano/pastor son términos intercambiables

  • 1 Tim 3:1-2: El que anhela obispado… es necesario que el obispo sea irreprensible.
  • Tit 1:5-7: Para que establecieses ancianos… porque es necesario que el obispo sea irreprensible.
  • 1 Pe 5:1-4: Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos…apacentad la grey…y cuando aparezca el príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

I. Los requisitos Bíblicos.

Por temas de tiempo se harán algunos comentarios sólo sobre los requisitos encontrados en 1 Tim 3:1-7, aunque de todos modos se pondrán al lado los de Tit 1:5-9.

1 Timoteo 3 (Obispo) Tito 1 (Anciano / Obispo)
Irreprensible: No tiene de qué ser reprendido. Su evaluación ésta sujeta al cumplimiento de los requisitos que le siguen en la lista que Pablo da a Timoteo. Irreprensible
Marido de una sola mujer:  Es fiel a su esposa. Marido de una sola mujer
Sobrio: Moderado, autocontrolado, es decir, con dominio propio. Sobrio
Prudente: De mente sana o recta. Que ejerce bien el juicio.
Decoroso: Su quehacer ornamenta el ambiente, es beneficioso y agradable a otros. Esta idea se puede expresar señalando que su presencia es de bendición.
Hospedador:  Capaz de hospedar al necesitado, y a los hermanos sin alojamiento, que como viajeros buscan donde posar. El día de hoy aplicable a abrir las puertas del hogar para recibir a los hermanos. Hospedador
Apto para enseñar: Forma tardía de didaskalikos, «uno calificado para enseñar». Este requisito, es una cualidad, según Pablo, necesaria en la vida del obispo tanto para enseñar e instruir a otros, como para refutar a los falsos maestros que acechan a la iglesia. Es el único requisito que marca distancia con los requisitos de los diáconos. Si el principal ministerio de los ancianos es enseñar la Palabra, es imperante que sean aptos para hacerlo. Retenedor de la palabra fiel
No dado al vino:  El sustantivo πάροινον, guarda relación con «uno que se sienta largo tiempo ante, al lado (para) su vino». Es decir, constantemente acompañado de la bebida. El obispo no debiera dar pie para que se le acuse de ser un hombre bebedor sin dominio propio, lo que no implica que deba ser un abstemio total (aunque se puede recomendar dependiendo del contexto donde ministre), pero sí considera la prudencia y el no ser de tropiezo a otros. No dado al vino
No pendenciero: Que no pelea con otros, no es propenso a discutir. Se aleja de disputa inútiles y vanas contenciones pues estas son características de los falsos maestros. No pendenciero
No codicioso de ganancias deshonestas: Alguien que no es avaro ni codicioso. No debiera haber lugar para la avaricia en en la vida del obispo. El obispo debiese ejercer una correcta mayordomía, siendo generoso con lo que el Señor le da. Pablo escribe teniendo en mente lo que declarará en 6:10. Nada bueno proviene del amor al dinero No codicioso de ganancias deshonestas
Amable: Benigno. No soberbio
Apacible: Tranquilo, agradable. No iracundo
No avaro: Explicado dentro de «no codicioso».
Que gobierne bien su casa (Hijos en sujeción):  El correcto gobierno de la casa, por parte de un candidato a obispo, manifiesta que podría gozar del carácter apropiado para “gobernar” la “casa” (iglesia) del Señor. El no cumplir con este requisito, debiera dejarlo inmediatamente sin opción a ser obispo. Pablo hace un argumento lógico que tiene por propósito que el lector entienda que quien no puede ser fiel en lo poco, no lo será en lo mucho. Además, añade que una manifestación plausible de que el candidato está gobernando bien la casa es que se tiene a sus hijos sujetos con todo respeto. Sus hijos se le sujetan con el debido respeto. «El acento de la expresión con el debido respeto probablemente está en que éstos no sólo le obedecen con respeto sino que se les conoce también por su buena conducta». Esto ha sido logrado debido al cuidado y la diligencia que el candidato ha puesto en el gobierno y administración de su hogar. Hijos creyentes
No neófito: Lit. No un recién plantado. Esto guarda relación con el hecho de que no debiese ser un creyente nuevo, o inmaduro. El problema de otorgar tal honor a un creyente nuevo es que podría envanecerse o ser envanecido (τυφωθεὶς). Τυφωθεὶς es el «primer participio aoristo de τυφόω, vieja palabra (de tuphos, humo, orgullo), que significa levantar una humadera o neblina (una cortina de humo de orgullo)». Este orgullo puede envanecer de tal manera a la persona, que hará que el obispo caiga en el mismo juicio que el diablo tuvo a causa de su propio orgullo (ser rechazado por Dios).  Una sólida reputación en el tiempo (de un creyente antiguo) es de mucha utilidad frente acusaciones falsas y el testimonio en medio de la comunidad (algo de lo que no goza un recién convertido por muy apto que sea), de allí que Pablo cierre la idea con el verso 7.
Buen testimonio: La buena reputación con quienes no son creyentes es vital, Pablo, al igual que al comienzo de la sección, dice que es necesario, un deber, una obligación (δεῖ). La idea de μαρτυρίαν es que se ha dado buen testimonio al incrédulo. Este testimonio va vinculado a lo que se dice creer, es decir, ser consistente con la fe que se profesa. El creyente que anhela obispado debiese ser irreprensible tanto dentro, como fuera de la iglesia. Amante de lo bueno
Santo
Justo
Dueño de sí mismo

II. Características

a) Humildad

Mirar en los demás: Significa, considerar a los demás como superiores a uno. El líder está al servicio de otros (Filipenses 2), y tiene el desafío de ver a Dios en otros considerando sus dones y capacidades. Los hermanos a los que el líder sirve no son competidores sino colaboradores puestos allí por Dios para edificarles y guíarles.

Medir el éxito por el criterio de Dios: Isaías y Jeremías son un buen ejemplo de esto. A los ojos de la sociedad a la que ministraron fueron unos “fracasados”, a los ojos de Dios, hombres fieles y dignos de la más alta recompensa.

Aprender de la crítica:  El líder lucha con su orgullo. La crítica duele, y se puede decir que duele más cuando viene de los hermanos y consiervos. Se debe reconocer el error, no negarlo, también se debe reconocer que no se sabe todo, decir: no sé, requiere de un alto grado de valentía. Mientras más visible la posición, más expuesto se estará a la crítica. Pero como alguien sabiamente dijo: “Si vivimos de la alabanza de otros, prontamente moriremos”.

El foco es la gloria de Dios: Se debe recordar que todo gira en torno a la gloria de Dios. “Mira a Dios y lo verás, mira a los hombres y los verás”.  

b) Servicio

Nunca se debe olvidar que un líder es siervo en todo tiempo. Los líderes son propensos a olvidar que, desde el púlpito y presidiendo las reuniones de liderazgo, también son siervos. No se debe amar la “posición” por sobre el ministerio, un buen ejemplo de esto es Pablo y Bernabé a través del libro de Los Hechos. El Señor Jesucristo también es ejemplo en esto. (Marcos 10:45)

c) Integridad

El líder requiere de este atributo. Todo su quehacer se verá trastocado por la falta de integridad. El esfuerzo por vivir lo que predica, y predicar con su vida ha de ser grande. La integridad, sin duda, debe ir de la mano a los principios bíblicos que la definen y evalúan. No se debe olvidar que “eso que manifestamos ser es lo que somos y no eso que decimos ser”. Además, se debe señalar que el líder puede tener una vida externa «intachable», y aún así tener un problema de integridad en su corazón, es decir, verse tentado a vivir de las apariencias. El juez justo es el Señor (Mateo 15:8-9).

d) Ejemplar

El líder debe ser veraz y ejemplar en todo ámbito de la vida. En lo público y en lo privado, en el hogar con su esposa e hijos, en el trabajo, en sus finanzas, en su trato con otros líderes, en su trato y relación con los inconversos, en su relación con el sexo opuesto, y en sus reacciones frente al enojo o frustraciones. (1 Timoteo 4:12).

e) Vida de oración

Dios no hará nada grande con alguien que no empape su vida y ministerio de oración. La oración refleja la dependencia que el líder tiene de Dios, aunque se diga lo contrario, quien no ora, no depende de Dios en lo que hace. La oración, sin dudas, es también una declaración de fe a quienes se lidera, ellos notarán si al líder le importa orar o no. Es un desafío darle el lugar que se merece a la oración. Samuel es un buen ejemplo para imitar (1 Samuel 12:23).

f) Autodisciplina

El Apóstol Pablo es uno de los mejores ejemplo de autodisciplina  (1 Corintios 9). La autodisciplina es altamente necesaria en la vida del líder. Se requiere disciplina en la planificación, cumplimiento de horarios y actividades, y abstención de tareas legítimas por un bien mayor. Quizás vale la pena sobresaltar una disciplina en particular, y esta es la del estudio bíblico. Hoy en día muchos líderes carecen de esta disciplina, y el no ejercerla, trae consecuencias nefastas a las congregaciones que guían. Es verdad que Dios da dones, y muchos líderes gozan del don de enseñanza, sabiduría, y exhortación, pero esto no hace al líder prescindir de la autodisciplina en el estudio de la Escritura. Por ejemplo, requiere disciplina y esfuerzo aprender idiomas bíblicos, una herramienta hoy por hoy altamente necesaria para un estudio más profundo de la Escritura, así como también lo requiere la lectura de la Biblia constante y profunda para tener un mejor conocimiento de ésta. Es verdad que Dios dota y el Espíritu Santo guía, pero el líder debe hacer su parte siendo autodisciplinado. Siempre es una buena práctica buscar a alguien de confianza a quien rendirle cuentas de lo que se hace.

g) Visión

Un líder sin visión es un líder______. Así es, ¡ciego! Es fundamental, y realmente lo es, el tener visión en el liderazgo. El líder debe someter a evaluación su quehacer y preguntarse por qué hace lo que hace y la manera en la que lo hace. El objetivo es la edificación del cuerpo de Cristo por medio de la proclamación del evangelio y la enseñanza a otros, con el propósito final de dar gloria a Dios. Si alguien en las congregaciones debe tener clara la visión, estos son los líderes, quienes además tienen la responsabilidad de transmitir dicha visión a la congregación, y definir la forma en la que se llevará a cabo su cumplimiento (misión o metodologías para hacer el ministerio). La falta de visión genera congregaciones desorientadas, estancadas, y sin propósito. El liderazgo debe incluir a toda, toda la iglesia, en la visión (algunos deciden, otros hacen, otros oran, pero todos participan). Cuando los líderes hacen esto, no pierden el tiempo en discusiones para decidir si se harán o no aquellas cosas que permiten cumplir dicha visión. El líder debe acostumbrar a su congregación a votar con la mano y con los pies, con el fin de cumplir la visión.

Bibliografía

  • Ronald L. Self, Dirección y administración de la iglesia -Apuntes para el alumno-, 2014. (Gran parte de la estructura ha sido tomada de este excelente material. Y ha sido usado con permiso)
  • Warren W. Wiersbe, Llamados a ser siervos de Dios (Portavoz, 2002)
  • Warren W. Wiersbe, Llamados a ser líderes de Dios (Portavoz, 2012)
  • Gene A. Getz, Principios del liderazgo de la iglesia (Editorial Moody, 2007)
  • Jonathan Leeman, La membresía de la iglesia (9 Marks, 2013)
  • Jeramie Rinne, Los ancianos de la iglesia (9 Marks, 2015)
  • Mark Dever & Paul Alexander, La iglesia deliberante (Faro de Gracia, 2008)
  • Gordon Fee, Comentario de las epístolas a 1a y 2a de Timoteo y Tito (Barcelona:CLIE, 2008)