Al finalizar el periodo de la Reforma, las iglesias de las distintas naciones generaron identidad propia. Bien se puede decir, que de la Reforma protestante, surgieron – desde la Iglesia Católica – distintas iglesias y movimientos. De aquí en más consideraremos sólo la propagación y la continuación histórica de las iglesias y movimientos que abrazaron la fe reformada, dejaremos fuera de nuestro campo de estudio la continuación histórica de qué pasó con la Iglesia Católica. Veremos brevemente, algunos movimientos que influyeron en iglesias y países protestantes como Inglaterra, Alemania, y también Estados Unidos.

La Iglesia en Inglaterra

En Inglaterra, tres grupos eclesiásticos dominaban: El romanista, que seguía buscando unidad con Roma. El anglicano, que asumió las reformas internas hechas bajo el gobierno de Isabel, y El grupo reformado el cual tenía un sector radical que anhelaba una Iglesia protestante como la de Ginebra y Escocia, este sector llegó a convertirse en el movimiento conocido como Los Puritanos. Los Puritanos eran opositores tanto de romanistas como de anglicanos, lo que no los dejó exentos de dificultades, pues muchos líderes del movimiento tuvieron que ir al destierro. A pesar de que el movimiento puritano tenía una visión común en contra del anglicanismo y el romanismo, esto no fue suficiente para que no se marcasen diferencias internas. Dentro del movimiento puritano encontramos a los promotores del presbiterianismo, y por otro lado, a los que buscaban independencia, conocidos como independientes, o congregacionalistas, siendo éstos últimos, los más radicales. Pero a pesar de todo esto, cada uno de los individuos que formaba parte de los distintos movimientos hasta este entonces era “miembro” de la Iglesia Inglesa, Iglesia, que a juicio de Los Puritanos estaba altamente contaminada con ideas romanas, en su creencia, liturgia, y praxis. Debido a esto Los Puritanos buscaban purificar la Iglesia Inglesa, ahora Anglicana. La propuesta al respecto no había variado, el lema seguía siendo volver a las Escrituras.

En Inglaterra el rey, quien era cabeza suprema de la Iglesia Inglesa, y el Parlamento Inglés, habían separado a la Iglesia de Inglaterra de Roma en 1536, adoptando la doctrina calvinista por comodidad, pero pasados los años, cuando la Reforma ya se había instalado en Inglaterra, y se desarrollaba la lucha entre Carlos I y el Parlamento Inglés (quienes apoyados por Escocia derrocaron al rey Carlos I), Los Puritanos se convirtieron en los campeones de los derechos populares. Al principio el grupo presbiteriano llegó a dominar. Por orden del Parlamento, una asamblea de ministros puritanos celebrada en Westminster, en 1643, preparó la Confesión de fe de Westminster y los dos catecismos, considerados por tanto tiempo como los ideales presbiterianos y congregacionalistas, en donde se definieron asuntos como la liturgia con el directorio del culto público (Salterio, y Oraciones), y la forma de gobierno eclesiástico (Pluralista). Se dice de esta asamblea, que fue caracterizada por su erudición teológica y por su espiritualidad. Durante el gobierno de Oliver Cromwell (1653-1658) triunfó el elemento independiente o congregacionalista. Con Carlos II (1659-1685) los anglicanos asumieron otra vez el poder, pues durante el reinado de Isabel [1558-1603] gozaron de poder, influencia, y privilegios, persiguiendo a los puritanos por no conformistas. Después de la Revolución de 1688, se reconocieron como disidentes de la Iglesia de Inglaterra y obtuvieron derechos como organizaciones separadas, quedando por completo fuera de la iglesia establecida. En cuanto al movimiento puritano se puede decir que surgieron tres iglesias: la presbiteriana, la congregacionalista y la bautista.

Movimiento Puritano

Mucho se ha oído escuchar sobre la devoción y piedad de los puritanos. Ya se ha dicho que éstos buscaban purificar la Iglesia de Inglaterra por medio de volver a las Escrituras, dejando de lado toda conducta pagana e impropia, manifestando una vida con altos estándares de piedad tanto en lo público como en lo privado. Grandes puritanos surgieron durante el siglo XVII como: Thomas Gouge, William Bridge, Thomas Manton, John Flavel, John Owen, y Richard Baxter, entre otros. Así se refirió a ellos el gran predicador Inglés Charles H. Spurgeon que resume de buena manera lo que los puritanos dejaron como testimonio, tanto a creyentes como infieles:

«Los puritanos fueron los más resueltos protestantes de la nación; calvinistas celosos; predicadores cálidos y afectuosos. Eran las personas más pías y devotas de la tierra; hombres de oración en lo secreto y en público, así como en el seno de sus familias. Su estilo de devoción era ferviente y solemne, y siempre dependiente de la ayuda del Espíritu Divino. Tenían una profunda reverencia para el santo nombre de Dios, y eran enemigos no sólo de los juramentos profanos, sino de la plática insensata y de las burlas. Eran estrictos observantes del día del Señor, dedicando todo el día a la devoción en público y en privada, y a la caridad. Era marca distintiva de un puritano, en aquellos tiempos, verlo asistir a la iglesia dos veces al día, con su Biblia bajo el brazo. Y mientras otros se dedicaban al juego y a las distracciones, a las parrandas, a caminar por los campos, o a la diversión del boliche, la esgrima, etcétera, éstos, desde la víspera del día de reposo, se dedicaban con la familia a leer las Escrituras, a cantar salmos, a repasar sermones, a catequizar a sus hijos y a la oración. Y esta actividad la llevaban a cabo no sólo el día del Señor, sino que tenían sus horas de devoción familiar durante los días de semana; eran circunspectos en cuanto a todo exceso en la comida y en la bebida, en la ropa, y las diversiones sanas. Eran frugales, diligentes, honestos en sus tratos, y solícitos en dar a cada quien lo que le correspondía. Ese es un noble testimonio hacia la verdad puritana y el poder del Evangelio. Un sabio infiel dice que los calvinistas y jansenistas cuando son comparados con sus antagonistas, se han destacado, no en menor grado, en las virtudes más rígidas y respetables; ellos han sido un honor para su propia época, y el mejor modelo de imitación para las generaciones sucesivas. Imagínense a un infiel hablando así. Creo que fue infiel quien dijo: vayan a escuchar a un arminiano para oír hablar de buenas obras; pero vayan a un calvinista para ver cómo exhibe esas obras. Y aún el doctor Priestly, que era un unitariano, admite que: los que sostienen las doctrinas de la gracia, se conforman menos al mundo y tienen un principio mayor de religión, que nuestros propios seguidores, y quienes, con base en un principio de la religión, atribuyen más a Dios y menos al hombre que otros, tienen la mayor elevación de piedad.»

Movimiento Wesleyano1

En la primera mitad del siglo dieciocho, las iglesias de Inglaterra, la oficial y la disidente, cayeron en un estado de decadencia. Los servicios religiosos eran formalistas y fríos, con una creencia intelectual y una falta de poder moral sobre el pueblo. Un grupo de predicadores sinceros, dirigidos por los hermanos John y Charles Wesley, y George Whitefield, despertaron, por la gracia de Dios, a Inglaterra de ese estado. De estos, Whitefield era el más poderoso predicador. Conmovía el corazón de miles de personas, tanto en Inglaterra como en Estados Unidos. Por su parte Charles Wesley era el poeta sagrado, cuyos himnos han enriquecido toda colección desde su día, pero John Wesley fue sin duda alguna el indiscutible líder y estadista del movimiento. A los treinta y cinco años de edad, mientras desempeñaba las funciones de clérigo anglicano, John Wesley halló la realidad de una religión espiritual entre los moravos, un cuerpo de disidentes de la Iglesia Luterana. En 1739 empezó a predicar «el testimonio del Espíritu» como un conocimiento interno personal y formó sociedades con los que aceptaban sus enseñanzas. Al principio estas sociedades las dirigían líderes de clases, pero más tarde Wesley convocó un cuerpo de predicadores laicos para que llevaran sus doctrinas y relataran su experiencia en todo lugar en la Gran Bretaña y en las colonias estadounidenses. A sus seguidores muy pronto se les llamó «metodistas» y Wesley aceptó el nombre. En Inglaterra se les conoció como «metodistas wesleyanos» y para antes de su muerte constituían muchos millares.

Aunque por muchos años sufrió violenta oposición en la Iglesia de Inglaterra y no se le permitía predicar en sus púlpitos, Wesley afirmó ser miembro fiel, considerando su sociedad no como una denominación separada, sino una organización dentro de la Iglesia Inglesa (o anglicana). Sin embargo, después de la revolución estadounidense en 1784, organizó a los metodistas en Estados Unidos (que en ese tiempo eran cerca de catorce mil) en una iglesia separada según el plan episcopal y les puso «superintendentes», título que él prefería al de «obispo». Sin embargo, pronto en Estados Unidos se prefirió el nombre de obispo y se generalizó. El movimiento wesleyano despertó a un nuevo poder la vida cristiana entre clérigos y disidentes. También condujo a la creación de iglesias metodistas bajo formas variadas de organización en muchos países. En el continente americano, al principio del siglo veinte, los miembros en lista de los metodistas ascendían a más de seis millones. Ningún líder en la iglesia cristiana ha obtenido tantos seguidores personales como John Wesley.

La Reforma estableció el derecho del juicio privado en cuanto a la religión y la Biblia, aparte de la autoridad sacerdotal o de la iglesia. Un resultado inevitable se obtuvo. Mientras algunos pensadores aceptaron las ideas antiguas de la Biblia corno un libro sobrenatural, otros empezaron a considerar la razón como la autoridad suprema, y a demandar entonces, una interpretación racional y no sobrenatural de la Escritura. A los estudiantes que seguían la razón en desmedro  de lo sobrenatural se les llamó «racionalistas». Los gérmenes del racionalismo existían en Inglaterra y Alemania desde principios del siglo dieciocho, pero su actividad como un movimiento distinto en la iglesia empezó con Johann Semler (1725-1791), quien reclamaba que sin pruebas no debía aceptarse ninguna cosa recibida de la tradición, que la Biblia debía juzgarse por la misma crítica que se le aplicaba a los escritos antiguos, que todo registro de milagros debía desacreditarse, y que Jesús era únicamente un hombre y no un ser divino.

Movimientos modernos

Algo hemos hablado sobre el sector reformado de la Iglesia Inglesa que dio origen a Los puritanos, Los congregacionalistas (o independientes), y Los bautistas. Así también, hemos tomado tiempo en comentar algunos asuntos sobre el movimiento metodista Wesleyano. Pero éstos, no son los únicos movimientos que surgieron durante el siglo XVII y XVIII. A continuación veremos algunos más.

Los cuáqueros

Los cuáqueros o amigos, fue una comunidad religiosa fundada en Inglaterra por George Fox (1624-1691) durante el siglo XVII. Rechazaron la administración tradicional de la iglesia, llegando incluso a prescindir de ministros. Hablaron de la iluminación y la luz interior, por lo que se fueron a lo místico desarrollando la idea de ser movidos por el Espíritu. Rechazaron los sacramentos, los votos, y el participar en guerras, pues eran pacifistas, incluso promovieron la abolición de esclavitud. A causa de ser un grupo disidente fueron perseguidos y tuvieron que huir de Inglaterra a las colonias en América, encontrando refugio con Guillermo Penn y su provincia (Pensilvania).

Pietismo

Movimiento luterano fundado por Philipp Jakob Spener durante el siglo XVII. Este fue un movimiento espiritual pues la iglesia luterana se había enfriado, y los pietistas insistían en una vida de piedad ferviente, dando más importancia a la experiencia religiosa personal que al culto formal, enfatizando el profundo estudio de las Escrituras. El movimiento nunca logró desarrollar una buena organización, y su forma de evaluar la piedad generó que terminaran cayendo en el legalismo.

Arminianismo

Movimiento del siglo XVII “iniciado” por un Pastor reformado holandés, quien reaccionó contra la rigidez de la iglesia reformada en holanda y la doctrina calvinista de elección incondicional. Arminio propuso que Dios escoge pero en base a su presciencia y el hombre entonces colabora con la gracia de Dios por medio de su propio ejercicio de fe. Después de la muerte de Arminio en 1609, sus seguidores formularon el manifiesto de cinco puntos (Remonstrans). En 1618 el Sínodo de Dort rechazó el postulado de Arminio y estableció los 5 puntos del calvinismo.

Racionalismo

Exaltó la razón humana por sobre la Revelación. Esto fue un giro importante, pues hasta aquí todos aceptaban la Revelación de Dios como autoritativa, cuestionaban la interpretación de dicha Revelación, pero no su autoridad. El racionalismo fue una reacción en contra de la experiencia pietista y la frialdad de la iglesia. El racionalista decía: hay que pensar, y no podemos definir las cosas por medio de la experiencia. Esto llevó a muchos a definir  la espiritualidad por medio de las confesiones de fe, lo que generó movimientos más experimentales, más de hechos, pero dejaron de lado la teoría correcta. Así que, en líneas generales tenemos dos bandos, el intelectual y el experimental. Debido a esto, el espíritu racionalista se apoderó rápidamente de Alemania, particularmente en el mundo académico de las universidades. La máxima expresión de racionalismo se dejó ver en la obra La vida de Jesús de Friedrich Strauss en 1835, el cual procuró demostrar que el relato de los Evangelios eran simples leyendas.

El desarrollo científico explotó en el siglo XVIII. Este cuestionó la autoridad bíblica, y se posicionó como autoridad. La premisa era: «Debemos corroborar los hechos por medio del método científico para hablar de autoridad». Todo esto viene de antes con Copérnico en el siglo XV y Galileo en el siglo XVI respectivamente. Por su parte René Descartes, francés, matemático y filósofo, ayudó al cuestionamiento y desarrollo de la lógica y las ciencias. Isaac Newton a comienzos del siglo XVIII introdujo el concepto de la ley natural que gobierna el mundo físico. En la mentalidad medieval “todo era obra de Dios”, este es un mundo milagroso se decía, pero ahora Dios ha hecho su universo con leyes que gobiernan el mundo físico y las podemos estudiar. Todo esto impulsó el Deísmo, es decir, el Dios del reloj para un universo que necesita cuerda, y al que Dios le dio cuerda corriendo como un sistema cerrado de causa y efecto. La Biblia sería un libro escrito por hombres, Jesús un hombre histórico, pero un hombre de espiritualidad superior.

Todo lo anterior generó que muchos comenzaran a profundizar en las Escrituras, y a pesar de la crítica a la Revelación de Dios que hacía el racionalismo, muchos se levantaron en defensa de la fe haciendo que el cristianismo “madurara” recuperando el “fuego” perdido e impulsando movimientos de evangelización, y misiones desde países como Inglaterra y Estados Unidos hacia el mundo.

1 Extracto de Historia de la Iglesia Cristiana de Hurlbut

Bibliografía

  1. Hurlbut, Narro, Flower La Historia de la Iglesia Cristiana (Vida, 1952)
  2. Justo L. González Historia del Cristianismo (Unilit, 2003)