En este artículo definiremos qué es la Predicación Bíblica, y para hacerlo consideraré la declaración de John Stott que dice que toda Predicación Bíblica es y debe ser expositiva. Por lo que daré algunas buenas definiciones de qué es la predicación expositiva (o Bíblica), y así entonces, podremos llegar a entender de mejor manera de qué estamos hablando. De esta manera es como se ha definido la predicación expositiva en los últimos años:

“Un sermón expositivo se puede definir como un mensaje cuya estructura y pensamiento se derivan de un texto bíblico, que cubre el alcance del texto, y que explica las características y contexto del texto con el fin de divulgar los principios perdurables para un pensamiento, vida, y adoración fieles destinados por el Espíritu, quien inspiró el texto.” [Bryan Chapell]

 

“La predicación expositiva es predicación en la que el punto principal del texto bíblico que está siendo considerado se convierte en el punto principal del sermón que se predica. No estamos diciendo que la predicación expositiva tiene que ser verso por verso a través de un libro de la Biblia. No estamos diciendo que la predicación expositiva descarta la predicación temática como una práctica legítima. No estamos diciendo que la predicación expositiva es sólo una serie de charlas, cuyo objetivo principal es la transferencia de información.” [Mark Dever]

 

“La predicación expositiva es la predicación poderosa que somete correctamente la forma y el énfasis del sermón a la forma y el énfasis del texto bíblico.” [David Helm]

 

“La única respuesta lógica a la Escritura infalible, es predicarla de forma expositiva. Por expositiva quiero decir predicarla de tal manera que el significado del pasaje bíblico se presente completa y exactamente como Dios quería. La predicación expositiva es la proclamación de la verdad de Dios tal y como es mediada a través del predicador.” [John Macarthur]

 

“La predicación expositiva es el método de la predicación cristiana que tiene como propósito central la presentación y aplicación del texto bíblico. Todos los otros asuntos están subordinados al deber central de presentar el texto bíblico. Como la Palabra de Dios, el texto bíblico tiene el derecho de establecer tanto la sustancia como la estructura del sermón. Una exposición genuina es aquella en la cual el predicador explica el significado y el mensaje del texto bíblico, y deja claro que la Palabra de Dios establece la identidad y la cosmovisión de la Iglesia como el pueblo de Dios.” [Al Mohler]

 

“La predicación expositiva es la comunicación de un concepto bíblico, derivado de, y transmitido por medio de, un estudio histórico, gramatical y literario de cierto pasaje en su contexto, que el Espíritu Santo aplica, primero, a la personalidad y la experiencia del predicador, y luego, a través de este, a sus oyentes.” [Haddon W. Robinson]

 

“Aquella predicación fiel al significado textual, que le sigue la corriente al autor original, llegando así, a ser relevante al oyente contemporáneo.”[Donald Sunukjian]

A la luz de lo anterior he decidido hacer mi propia definición de lo que creo que es la Predicación Bíblica, como símil de la predicación expositiva. No pretendo comparar mi definición con la de estos grandes predicadores, simplemente la presento a modo de síntesis e invito al lector a hacer la suya propia.

“Predicar bíblicamente es predicar lo que Dios quiere decir hoy, por medio de lo que Dios dijo en el pasado, a través de su Palabra.”

Se puede escoger cualquiera de las definiciones anteriores, e incluso mezclarlas y/o complementarlas para entender de mejor manera qué es la Predicación Bíblica pero, ¿Cómo es que se Predica Bíblicamente?¿Qué debemos hacer?.

Hay tantas metodologías como autores en cuanto a este tema. Una pregunta válida es ¿cuál debo seguir?, la respuesta es: “la que más te acomode”. Pues cada persona es distinta y se ajusta de mejor manera a una u otra. Con esto quiero aclarar que cuando hablamos de predicación expositiva o predicación bíblica no estamos hablando de una metodología sino de principios en los que se fundamenta la predicación. Es decir, el cimiento teológico sobre el que predicamos. En esta ocasión sólo nos centraremos en algunas recomendaciones generales para la preparación que requiere exponer un mensaje, sermón, devocional, u otro, y no en la forma en la que se va exponer (Homilética).

10 Recomendaciones

Estas recomendaciones son el quehacer de alguien que diligentemente pretende exponer las verdades de Dios a través de su Palabra, es decir, Predicar Bíblicamente. Propondré, en algunas recomendaciones, recursos que le ayuden a cumplir la tarea encomendada.

  1. Seleccione un texto y deje que el texto le proponga el tema al predicar. No le imponga sus ideas al pasaje. Le sugiero predicar libro a libro, y no pasajes aislados cada vez que predique.
  2. Lea el texto muchas veces en distintas versiones, y compárelas (RV60, NVI, LBLA, NTV, NBLH) – Esta página puede ser de ayuda para ver múltiples versiones: https://www.biblegateway.com/
  3. Estudie el contexto literario y responda las siguientes preguntas: (1) ¿Qué viene diciendo el autor antes del pasaje seleccionado? (2) ¿qué continúa diciendo después del pasaje seleccionado? (3) ¿qué rol cumple el pasaje seleccionado en el libro que se encuentra?(4) ¿a qué género literario pertenece mi pasaje? – Puede estudiar una introducción a los géneros literarios en «Hermenéutica, entendiendo la Palabra de Dios» de J. Scott Duvall & J. Daniel Hays, y en «Hermenéutica Bíblica» de José M. Martínez.
  4. Estudie el contexto histórico – cultural y responda las siguientes preguntas: (1)¿quién es el autor?(2)¿cuándo escribe?(3)¿a quién escribe?(4)¿por qué escribe?(5)¿cuál es la situación de él?(6)¿cuál es la situación de la audiencia?(7)¿cuál es la relación entre ambos?(8)¿qué realidad social, política, y religiosa dominan al autor y a la audiencia? – Le serán de ayuda para contestar estas preguntas  los siguientes libros: «Comentario del Contexto Cultural de la Biblia: Antiguo Testamento» de Chavalas & Walton, «Comentario del Contexto Cultural de la Biblia: Nuevo Testamento» de Craig Keener, «Una Introducción al Nuevo Testamento» de D.A Carson & D. J. Moo. También puede hacer uso de un comentario dedicado al libro que está estudiando.
  5. Estudie el texto en su idioma original (gramática y sintaxis) en la medida que le sea posible, y en base a las herramientas que maneje. No me explayaré en este asunto, simplemente haré un llamado a la conciencia y seriedad. Usar idiomas originales para la exégesis del texto bíblico NO es buscar la forma léxica de las palabras  (del hebreo o griego) en un diccionario para explicarlas desde el púlpito cuando se predica. – Puede estudiar de los siguientes recursos «Griego para Sancho» de Elizabeth de Sendek & Henry de Jesús Periñán, «Manual de Hebreo Bíblico» de Hemir Ochoa, «Gramatica griega: Sintaxis del Nuevo Testamento» de Daniel Wallace, «Compendio del Diccionario Teológico del Nuevo Testamento» de Gerhard Kittel, «Comentario al texto griego del Nuevo Testamento» de A. T. Robertson. Esta página puede ser de ayuda: https://www.blueletterbible.org/
  6. Defina la idea principal de su pasaje. Si ha hecho un estudio serio del texto, podrá definir la idea central del pasaje (o una de las ideas centrales) y los principios eternos que de éste salen y son útiles para la audiencia contemporánea el día de hoy. Por ejemplo: Si estoy predicando Jonás 1, no puedo enseñarle a la gente el día de hoy que si desobedecen el mandato de ir a predicar Dios enviará un pez para que los trague. El principio detrás del texto es que la desobediencia a la orden de ir y predicar trae consecuencias sobre uno mismo y sobre otros. – No recomendaré una herramienta para esto, su estudio previo y la guía del Espíritu Santo le ayudarán a entender qué quiso decir Dios por medio del texto cuando se escribió, y por ende, qué quiere decir hoy a los lectores por medio de él.  “Consejo: La pelea exegética es suya, cuando predique no suba al oyente al Ring a pelear su batalla. El oyente no tiene por qué manejar el tema como usted lo hace”.
  7. Haga un bosquejo exegético: ¿qué dijo el texto? es decir,  su secuencia natural con los eventos y personajes del relato.
  8. Haga un bosquejo homilético: ¿qué dice hoy el texto a la audiencia contemporánea? es decir, los principios eternos que Dios transmite por medio del pasaje a todas las generaciones que lo leen. Este, por lo general, es el bosquejo que se predica, y sus puntos van subordinados a la idea principal a predicar.
  9. Reflexione teológicamente sobre el pasaje y su idea. ¿Qué nos dice Dios con el texto y cómo y por qué debemos reaccionar ante esta verdad?, responder a esta pregunta le ayudará a aplicar de mejor manera el pasaje a la vida de los oyentes.
  10. Acompañe todo el proceso de oración, mucha oración. Recuerde es Dios, su Palabra, y su Espíritu lo que harán la obra durante la exposición de su Palabra -procure no estorbar.

Si lo notó, las 10 recomendaciones son para poder entender qué quiso decir Dios con ese pasaje hace tantos años atrás, para poder transmitir el día de hoy lo que Dios quiere decir a través del mismo pasaje tantos años después. Parafraseando a Mark Dever, predicaremos un mensaje en donde la idea principal de nuestra predicación, es la idea principal del texto. O como señalé, diremos lo que Dios quiere decir hoy, por medio de lo que dijo en el pasado, y siempre, a través de su Palabra.

Además, quiero transmitirle que: “Toda buena predicación exalta a Dios, y en su defecto, humilla -o subordina- al hombre promoviendo la santidad”.

En base a lo anterior creo que podemos concluir declarando que necesitamos volver a la Predicación Bíblica, y que ésta, es una tarea que demanda tiempo, esfuerzo, y diligencia de parte del predicador, pues es la tarea de más alto honor a la que ha sido llamado, y como hemos aprendido en los artículos anteriores: ¡no hay un sustituto para la Palabra de Dios!. Me parece oportuno concluir esta lección con la siguiente declaración del Pastor Michelén:

¿Deseas ver a Dios actuar salvando a los perdidos y edificando a los creyentes? Deja que su voz sea escuchada a través de la predicación. Su Palabra es viva y eficaz; la nuestra no lo es. Es una locura tratar de hacer la obra de Dios a través de programas y actividades atractivos que sustituyan la predicación de la Palabra, y mucho más absurdo es tomar el tiempo de la predicación para compartir nuestras propias opiniones en vez de ser instrumentos para que el texto tenga voz y hable por sí mismo. Es por medio de su Palabra que los pecadores son regenerados, traídos a la fe y añadidos a la iglesia ( 1 Corintios 1:21; Santiago 1:18; 1 Pedro 1:23); y es por medio de esa misma palabra que los creyentes son santificados y llevados a la madurez (Juan 17:17; Hechos 20:31; Efesios 4:11; 5:25-26; 1 Pedro 2:1-3) recuerda que la Palabra de Dios es la fuerza más poderosa del universo. ¡Predica la palabra! ¡Predica Bíblicamente!

“El Señor nos ayude”