Concluimos la lección anterior señalando que es el autor, a través del texto, el que define el significado, y es tarea del intérprete, por medio de una correcta hermenéutica, encontrarlo.

Si tenemos una buena hermenéutica como base, incluso los métodos populares de interpretación (vistos anteriormente) pueden tener un uso provechoso. Propondremos cimentar nuestra hermenéutica en la siguiente declaración: «Estudiaremos la Biblia como fue escrita»1. Se considerará la verdad de que Dios nos dio libros y no versículos aislados, que estos libros fueron escritos en lenguaje humano, por humanos, y para humanos, respetando el idioma, el género, las figuras literarias entre otras cosas, y que estos libros registran la intervención de Dios en la historia del hombre para revelarnos a Jesucristo su Hijo. Este será el cimiento de nuestra hermenéutica.

¿Por qué gramático? La Biblia fue escrita en lenguaje humano, para humanos, y por lo tanto se debe estudiar bajo las reglas y principios de los idiomas humanos en los que fue escrita.

¿Por qué histórico? La Biblia relata la intervención de Dios en la historia de la humanidad, por lo tanto es de suma importancia considerar en qué momento de la historia, y bajo qué circunstancias se escribió lo que se escribió. Como dice Berkhof: «Es imposible entender un autor e interpretar sus palabras correctamente, a menos que se le considere a la luz de su fondo histórico».2

No pretendo menoscabar otro método de interpretación con proponer el método gramático-histórico como el adecuado pues sólo quiero señalar, como dice Haskell3, que en un sentido hay dos opciones al momento de interpretar:

  1. El texto quiere decir lo que aparenta decir con las reglas normales de comunicación escrita, es decir, respetando su gramática y contexto histórico.
  2. El texto quiere decir más de lo que aparenta decir con estas reglas.

He decido optar por la primera, y creo que el método gramático-histórico es el que mejor logra este objetivo. «Las palabras del texto bíblico significan su sentido normal concordante con la gramática y el contexto, de acuerdo con la situación histórica y cultural en que fueron escritas, y de acuerdo con el tipo de literatura en que se encuentran».4

Ahora, nunca debemos olvidar que «estudiamos la Escritura no sólo para aprender más cosas acerca de Dios, sino en especial para conocerle personalmente y amarle más. Su propósito no es llenarnos el cerebro de hechos y datos bíblicos, sino cambiar nuestras vidas. La intención del autor divino es que hagamos nuestra su Palabra entendiéndola y aplicándola».5

El método gramático-histórico, busca ser un método de exégesis objetiva, pues tiene por objeto hallar el significado de un texto sobre la base de lo que sus palabras expresan en el sentido llano y simple a la luz del contexto histórico en fueron escritas. La interpretación se efectúa de acuerdo con las reglas semánticas y gramaticales comunes a la exégesis de cualquier texto literario, en el marco de la situación del autor y de los lectores de su tiempo.6 Además asumiremos que en el registro bíblico, el autor dice lo que piensa y piensa lo que dice. Esto ayudará a evitar imponerle al texto lo que el texto no dice (eiségesis) con la famosa frase introductoria: «es verdad que dice eso, pero en realidad lo que quiso decir…» que tantas veces se escucha por estos días. Recuerde, hemos asumido que el autor controla el significado y nosotros intentaremos extraer dicho significado (exégesis) mediante el método gramático-histórico .

En cuanto a la historia, ya hemos considerado algunas «manifestaciones» del método gramático-histórico en el documento Historia de la Interpretación. Desde la escuela de Antioquía en los siglos IV y V Teodoro de Mopsuestia y Juan Crisóstomo avanzaron hacia una exégesis que encontrara el sentido original de las Escrituras. En el siglo XIII Tomás de Aquino aboga para que cualquier cosa que se saque del texto descanse en el sentido literal de éste. Un siglo más tarde Nicolás de Lira enseña que toda la Escritura debe entenderse en su sentido original y literal. En el siglo XVI durante la Reforma, Lutero declararía que: «Hay poderosas razones para mis sentimientos, especialmente el que no debiera ser ultrajada la forma de las palabras de Dios ni por hombre, ni por ángel alguno; por el contrario, siempre que sea posible, ha de preservarse su significado más simple; y a no ser que de modo evidente el contexto muestre lo contrario, deben ser entendidas en su sentido propio, escrito. Las palabras de Dios no pueden tener más que un sentido simple y singular, el sentido literal de lo escrito o hablado».

Calvino diría que: «El verdadero significado de la Escritura es el significado obvio y natural. La primera labor del intérprete es permitir al autor que diga lo que dice, en vez de atribuirle lo que nosotros pensamos que quiso decir». Los reformadores desarrollaron dos métodos: El gramatical y El histórico, algunos dirán que estos dos, correctamente comprendidos, son sinónimos. Otros defenderán la idea de mantenerlos levemente separados para hablar así de un complemento.

Como sea, el estudio gramático-histórico de un texto incluye su análisis lingüístico (palabras, gramática, contexto, pasajes paralelos, lenguaje figurado, etc.) y el examen de su fondo histórico en el momento que fue escrito. Haremos descansar el método gramático-histórico en tres pilares , o dicho coloquialmente, en tres patas. Pues mesa de tres patas nunca queda coja.

1. Estudie el Contexto Histórico y Cultural

Dios habló por medio de los autores humanos para tratar las verdaderas necesidades vitales de personas en un momento y cultura particulares. Estos registros dejan enseñanza para nosotros hasta el día de hoy (Rom 15:4; 1 Cor 10:11; 2 Tim 3:16). Para entender de mejor manera dicha enseñanza, es necesario que estudiemos el contexto histórico cultural para acercarnos de mejor manera a la audiencia original, pues «el verdadero significado del texto bíblico es lo que Dios originalmente dijo cuando se pronunció así».7

Para esto, se debe considerar el autor, su época, cultura, qué motivó su escrito, en qué fecha escribió, quiénes son sus destinatarios, cuál es la relación mutua entre destinatarios y autor, cuál es el contexto de los destinatarios (no siempre será el mismo del autor), dónde están geográficamente ubicados, y cuál es la situación política, social y religiosa.

2. Estudie el Contexto Literario

Una vez más la palabra contexto sale a nuestro encuentro. Como ya señalamos, Dios no nos dio versículos aislados, y tenemos el deber de interpretar los versículos y párrafos en el contexto literario que se encuentran. Debemos responder a las preguntas ¿cuál es el tema central de lo que el autor está diciendo?¿qué venía diciendo?¿qué continúa diciendo?.

«Cuando ignoramos el contexto literario, podemos torcer las Escrituras y demostrar casi cualquier cosa»8. No olvides que: La palabra va en su frase, la frase en su párrafo, el párrafo en su libro, el libro en la Biblia, y paralelo a esto, se debe considerar siempre el género literario.

En cuanto al género debemos entender que la Biblia se escribió en distintos tipos de géneros literarios. El A.T está escrito en narrativa, ley, poesía, sabiduría, y profecía. Por su lado, el N.T considera evangelios, historia, epístolas, y apocalíptica. A veces se habla de subgéneros para referirse a parábolas, enigmas, sermones, etc. Es importante que el estudiante de la palabra de Dios considere estas diferencias al momento de interpretar. No podemos interpretar narrativa como profecía, ni poesía como epístolas. Si hacemos esto, nos exponemos grandemente a errores de interpretación. Nadie busca definiciones de palabras en una guía telefónica, eso se hace en un diccionario. Y nadie busca en un cuento de hadas historia universal. Este es uno de los errores más comunes en los lectores de la Biblia el día de hoy.

3. Estudie la Gramática del Texto

Debe ser nuestro anhelo el esforzarnos por entender «lo más exactamente posible lo que el autor quiso expresar al utilizar un término concreto en un contexto concreto»9 (literario y cultural). Las palabras por sí solas carecen de un significado concreto por lo que requieren de un contexto. Debemos estudiar cómo la palabra observada en el texto se relaciona con las otras palabras para determinar su significado concreto en el contexto, en base a su campo semántico (sus distintos significados). No olvide considerar y analizar cuidadosamente las hapax legomena10. Al estudiar las distintas palabras debemos estudiar la gramática de cada una de ellas para poder determinar de mejor manera su significado. No será lo mismo, en el caso del idioma hebreo, si un verbo está en perfecto o imperfecto, como tampoco será lo mismo en el caso del idioma griego si un sustantivo está en caso nominativo o genitivo. Esto nos lleva a considerar el análisis sintáctico en el texto que estamos estudiando. ¿Cómo se relacionan las distintas palabras del texto en un todo?¿quién es el sujeto?¿quién ejecuta la acción?¿sobre quién recae?¿las conjunciones son coordinantes o subordinantes? etc. En base a lo anterior es importante, que en la medida que pueda, el estudiante de la Biblia aprenda idiomas bíblicos, de no ser esto posible, que entienda estas complejidades, y minimice los riesgos mediante el uso herramientas que le ayuden a un mejor estudio gramatical del texto, como diversas traducciones de la Biblia al español, léxicos griego-español, léxicos hebreo-español, comentarios exegéticos al texto original, etc., etc.

Hecho lo anterior, es decir, habiendo estudiado lo propuesto, habremos disminuido las brechas que nos separan de la audiencia original y podremos entender de mejor manera lo que el autor del texto dijo. Es verdad que esta tarea requiere de mucho esfuerzo (y de la guía del Espíritu Santo), pero ahora el estudiante podrá detectar los principios, llamémoslos así, eternos que salen del texto y que son útiles para nosotros el día de hoy. Este quehacer va acompañado de lo que muchos llaman Reflexión Teológica. ¿Qué nos está diciendo Dios, el día de hoy, a través de este texto escrito mucho tiempo atrás?¿cómo debe afectar esto mi vida y mi conducta? Si respondemos correctamente a estas preguntas podremos aplicar correctamente el texto a nuestras vidas. Recuerde, una buena hermenéutica, más que de buena teoría, se trata de vidas santas transformadas por la Palabra de Dios. ¡Que el Señor nos ayude!

Artículo dedicado a mi amigo Jean Paul

1Rob Haskell, Hermenéutica Interpretación Eficaz hoy (Clie, p.106)

2Louis Berkhof, Principios de Interpretación Bíblica (Libros Desafío, p.106)

3Rob Haskell, Hermenéutica Interpretación Eficaz hoy (Clie, p.127)

4Ibid., p.133

5Duvall y Hays, Hermenéutica: Entendiendo la Palabra de Dios (Clie, p.307)

6J. M. Martinez, Hermenéutica Bíblica (Clie, p.121)

7Fee y Stuart, Interpretación Eficaz de la Biblia (Editorial Vida, pos.437 Kindle Edition)

8Duvall y Hays, Hermenéutica: Entendiendo la Palabra de Dios (Clie, p.167)

9Gordon Fee en Exégesis del Nuevo Testamento.

10Palabra que aparece solamente una vez.