Consideraremos algunos métodos, digámoslo así, populares de interpretación bíblica. Utilizaré como recurso base el libro «Hermenéutica» de Rob Haskell para presentar estas ideas. Quiero aclarar que la forma en la que serán descritos estos métodos, considera el uso de ellos en líneas generales, y esto no quita que alguien pueda usarlos de buena manera. Además, por cada metodología se señalará un problema observado.

Método Devocional

Este método tiene un fuerte énfasis en uno (nosotros), buscando «satisfacer» las necesidades diarias de nuestra «desdichada existencia cristiana». En esta metodología, muchas veces, como lectores no buscamos ser educados o transformados con el propósito de producir cambios tanto internos como externos, que luego se manifiesten a otros mediante nuestra conducta que da gloria a Dios. A veces, la aplicación de este método en vez de darle énfasis a lo que la palabra de Dios dice, le da énfasis a lo que queremos escuchar. Al aplicarlo, consideramos la incorporación de recursos devocionales que al parecer entienden que «todos nos sentimos algo desanimados cada día, y que necesitamos un tipo de garantía personal de que Dios todavía nos quiere, para así poder seguir adelante, pues para esto fue escrita la Biblia»1. El objetivo muchas veces es sentirnos bien y partir el día animados.

Problema: Como lectores de la Biblia, al acercarnos a ella, debemos estar centrados en Dios y no tanto en nuestro problema. Viendo a Dios encontraremos la esperanza, consuelo, o instrucción que necesitamos. En el ejercicio de este método es nuestra predisposición emocional la que define lo que el texto significa.

Método Horóscopo

¿Quién no tuvo en su casa la cajita con los versículos de colores que se dejaba en algún lugar visible para que cualquiera sacara de allí «su pan» diario y aprendiera de las cosas de Dios?. Bueno este método considera leer, en la mayoría de los casos, un versículo que no está acompañado de su contexto literario, pues viene suelto, y permite interpretar al lector lo que él estima conveniente. Quién no ha oído la historia de la jovencita a quien su novio la había dejado la semana pasada y al borde de la desesperación, sacando su pan diario en la mañana leyó Habacuc 2:3 «Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará». Entonces gozosa y esperanzada comenzó el día pues creyó que el Señor le estaba diciendo que su novio volvería. La Biblia en estos casos funciona casi como el horóscopo, pues sacamos un versículo al azar para ver qué es lo que Dios quiere decirnos en este día, y en esta situación particular que vivimos. A veces no se usa esta cajita de versículos sino que se abre la Biblia y donde caiga la mirada está lo que Dios me quiere enseñar. Debemos entender que La Biblia es una unidad con un mensaje central, y requiere ser estudiada bajo este concepto, si la estudiamos al azar, la interpretaremos al azar. Como dice la jocosa anécdota, esperamos que el versículo de Mateo 27:5 no le haya salido a nadie aún ( «y arrojando las piezas de plata, salió y fue y se ahorcó»). Dios puede hablar aun de esta forma, porque con su palabra puede hacer lo que quiera, pero no seamos negligentes e ingenuos jugando con el riesgo de interpretar de forma incorrecta la palabra de Dios, obviando su propio contexto que es lo que más se suele hacer.

Problema: Nos acercamos a los textos sin sus contextos y es nuestro contexto lo que define el significado del texto. Nuestro contexto o situación personal define lo que el texto significa.

Método Buffet (tomo lo que quiero)

Este método consiste en que como lectores decidimos qué leer, pues estamos plenamente conscientes de lo que necesitamos para nuestras vidas. Por ejemplo, si estoy pasando por necesidad económica entonces buscaré qué parte de la Biblia hable de eso para animarme. O si bien por otro lado estoy teniendo dudas sobre mi conducta o mis decisiones, buscaré evidencia en la Escritura que apoye mi proceder. Quizás por presión debí mentir en el trabajo y para aplacar mi consciencia me pareció un excelente justificativo la historia de Abraham en Egipto mintiendo sobre la relación que sostenía con su esposa. Este método es más común de lo que se cree, y hace que el lector sea selectivo en cuanto al contenido de la palabra de Dios. Por lo general, utilizar este método es evidencia de que nos acercamos a las Escrituras sólo cuando lo creemos necesario. Pero como creyentes ¿no necesitamos siempre acercarnos a las Escrituras?

Problema: Se usa la Biblia como un cojo usa un bastón, sólo busca algo en qué apoyarse, animarse, o justificarse. Nuestra realidad inmediata, expresada en una necesidad puntual, define lo que el texto significa.

Método Concordancia

Este método requiere un poco más de trabajo pues como lectores nos acercamos con la intención de estudiar la Biblia. Para hacerlo, leemos un pasaje y seleccionamos una palabra que este contiene, como por ejemplo la palabra amor. Para profundizar en lo que el amor es, buscamos en la concordancia de la Biblia todas las veces que se encuentra la palabra amor. El entusiasmo al ver que la palabra amor se encuentra muchas veces en la Biblia nos lleva, por lo general, a pensar que la palabra amor siempre significa lo mismo junto con creer que ahora sabemos bastante sobre el amor como para predicar acerca de él. Muchos lectores de la Biblia que tenemos el privilegio de enseñarla hemos usado este método para preparar mensajes. El lector debe tener cuidado de no sacar los textos de contexto para apoyar un tema en particular que quiera enseñar.

Problema:  El método no considera las palabras en su contexto, ni en su idioma original. Invita a tergiversar las Escrituras. Nosotros con nuestra interpretación, muchas veces sesgada, definimos lo que las palabras y el texto significan.

Método Rompecabezas

Esta metodología consiste en que como lectores armamos un rompecabezas de versículos que ya conocemos para concluir una verdad. Un ejemplo de esto es el Camino Romano de salvación, en donde se presenta al inconverso la siguiente secuencia: Rom. 3:23 – Rom. 6:23 – Rom. 5:8 – Rom. 10:9-10 – Rom 8:1. Si bien esta secuencia «explica» el evangelio, está lejos de hacerle justicia al argumento de Pablo en su epístola. Creemos que de alguna manera u otra tenemos el trabajo de reorganizar los versículos de la Biblia para que queden más claros para la audiencia. Debemos tener cuidado con esta forma de entender las Escrituras.

Problema: El uso de esta metodología indica que el lector trata de organizar la verdad «desorganizada» que Dios nos dio, viendo los versículos como una unidad independiente a su contexto. Nuestra lógica y creatividad indica lo que el pasaje significa.

Debemos confesar que tenemos la tendencia de estudiar las Escrituras de forma «atómica» considerando versículos aislados. Es importante recordar que: «En la Biblia los versículos y capítulos fueron incorporados al texto bíblico hace unos 400 años, y sólo fueron agregados para facilitar referencias, no para hacer divisiones temáticas definitivas. Por lo tanto, debemos leer el texto como comunicación, historia, argumento, enseñanza o lo que sea, pero no como una colección de versículos. También debemos tener cuidado cuando leemos libros u oímos sermones que se basan en versículos conectados al azar. No exagero cuando digo que esta tendencia de «versicular» a la Biblia es uno de los mayores problemas de interpretación hoy.»2

Aparte de lo señalado por Haskell, y los problemas presentados al final de cada metodología ¿cuál es el problema transversal que podemos ver en estas formas de interpretar las Escrituras si no se usan de forma adecuada? La respuesta es que en todas ellas es el lector (nosotros) el que decide lo que significa el texto. Creemos que lo correcto es que el texto defina lo que significa, pues el autor al escribirlo quiso que su audiencia lo entendiese correctamente (tanto la inmediata como la de hoy), y esto se hace por medio de un estudio gramatical e histórico de las Escrituras con el propósito de encontrar la intención original que tuvo el autor del texto bíblico al escribir. Como dicen Duvall y Hays3: «Es el autor el que controla el significado, y el lector debe esforzarse por encontrarlo en el texto».

Teniendo estas cosas en mente, estudiaremos el Método Gramático-Histórico de interpretación.

1Rob Haskell, Hermenéutica Interpretación Eficáz Hoy (Clie, p.77)

2Rob Haskell, Hermenéutica Interpretación Eficáz Hoy (Clie, p.104)

3Duvall & Hays, Hermenéutica Entendiendo la Palabra de Dios (Clie p.237)