Hemos comentado que la Biblia es la palabra de Dios, y la revelación de Dios al hombre en la historia humana. También hemos visto que esta declaración es fundamental para responder a  la pregunta de por qué estudiar y confiar en la Biblia.

Como ya hemos señalado, si la Biblia es la palabra de Dios y es la revelación de Dios al hombre en el ámbito de la historia del hombre –considerando su lenguaje, contexto, cultura, etc.–, requerimos de forma urgente un marco de referencia que nos permita considerar estos factores para acercarnos de forma correcta al texto bíblico, y entenderlo según el propósito original con el cual fue escrito. Este marco lo provee la hermenéutica.

Comenzaré con la definición de hermenéutica: La hermenéutica es la ciencia (algunos dirán arte) de la interpretación. El término, etimológicamente, se deriva del verbo griego hermeneouo, que significa explicar, traducir, interpretar. Por su raíz (herme), ha sido relacionado con Hermes, el mitológico heraldo de los dioses, a quien se atribuía la invención de los medios más elementales de comunicación, en particular el lenguaje y la escritura.1 Así que, diremos que la Hermenéutica nos enseña los principios, métodos, y reglas de interpretación. En nuestro caso, nos enfocaremos en la interpretación de las palabras del texto bíblico que han sido expresadas como el resultado de un pensamiento, testimonio, visión, revelación, u otro.

La Biblia, al ser la revelación de Dios en la historia de la humanidad, nos señala que cuando la estudiamos, estamos estudiando algo que sucedió. Entonces ¿bajo qué criterios debemos estudiar esto? La hermenéutica ofrece los principios que debemos considerar al interpretar un pasaje, y al pensar en la necesidad de la hermenéutica podemos decir como Haskell, que debemos resaltar un principio hermenéutico importante: «La Biblia es comunicación humana. Quizás suene un poco escandaloso así decirlo, pero es verdad. No estoy hablando del contenido de la Biblia, que es revelación sobrenatural basada en la irrupción de Dios en la historia humana. Pero el método de comunicación es humano. La Biblia esta escrita para ser entendida por seres humanos usando las normas de comunicación que usan los seres humanos. Cuando el apóstol Pablo escribió una epístola a una iglesia estaba escribiendo a seres humanos y esperaba ser entendido por medio del uso normal del idioma que estaba usando, el griego antiguo. No estaba enviando una colección mágica de palabras que al ser recitadas produciría un resultado diferente al sentido normal de esas palabras. Los documentos bíblicos fueron inspirados por el Espíritu Santo pero fueron realizados por humanos para humanos».2

Si Dios irrumpió en el tiempo y el espacio para revelarse a los hombres, entonces nos es de suma importancia estudiar qué cosa, en qué momento, a quién, y para quiénes Dios reveló. Si esto no es considerado, la Biblia queda a merced del intérprete para que éste interprete de ella lo que bien le parezca, y se podría llegar a tener tantas interpretaciones como intérpretes existan de un pasaje bíblico. Y podemos asegurar, con toda probabilidad, que esta no fue la intención de Dios.

La hermenéutica pone resguardo en esto bajo la aplicación de los principios que nos ofrece.

Alguno podrá cuestionarse el uso de la hermenéutica, incluso su estudio propiamente tal, pero debemos entender que como seres humanos, siempre estamos interpretando. Interpretamos el mundo que nos rodea con todos sus elementos. Muchas veces, comunicamos dicha interpretación por medio del lenguaje, sin darnos cuenta que, mecánicamente y casi como un proceso natural, estamos interpretando. Como siempre estamos consciente o inconscientemente interpretando debemos tener cuidado y estar apercibidos, bajo qué criterios lo hacemos.

Cuando interpretamos la realidad, o un texto escrito, lo hacemos bajo nuestra propia cosmovisión, con nuestros propios prejuicios, y ejerciendo nuestra propia lógica. El problema con esto es que da origen a una gran subjetividad, lo que significa que un mismo texto puede significar cien cosas distintas para cien observadores distintos. La subjetividad aumenta si consideramos que el texto observado es un texto de hace mil o tres mil quinientos años atrás, donde la cultura, la geografía, el conocimiento, y el lenguaje eran distintos. Muchas veces nos cuesta entender esto, porque pensamos que sabemos mucho del pasado, pero para ilustrarlo de mejor manera lo haré poniendo el siguiente ejemplo desde el futuro. Imagine que un joven estudiante de filosofía del siglo XXI mande un mensaje en el tiempo al siglo IV a.C y le escriba a Aristóteles, te encontré en wikipedia. ¿Entenderá Aristóteles el mensaje?¿Qué impide que Aristóteles pueda entender?¿Qué debiera hacer Aristóteles?¿Es un problema para Aristóteles su ignorancia acerca del futuro?. Bueno, en nuestro caso algo parecido ocurre. Por medio de la hermenéutica se busca considerar estos factores al momento de leer la Biblia e interpretarla. Muchos concuerdan en que para entender de mejor manera los textos antiguos de la Biblia debemos eliminar las brechas que nos separan de una correcta comprensión de ésta. Roy Zuck3 habla de las siguientes brechas que separan al lector del texto bíblico:

  1. La brecha del tiempo: Debido a que es tan grande la distancia de tiempo entre nosotros, y los escritores y lectores originales de la Biblia, existe un abismo enorme a saltar. Ya que no estuvimos allí, no podemos hablar con los autores ni con los primeros lectores para descubrir de primera mano el significado de lo que escribieron, o lo que entendieron.
  2. La brecha del espacio (geográfica): La mayoría de los lectores de la Biblia hoy en día viven a miles de kilómetros de los países donde tuvieron lugar los eventos de la Biblia. El medio Oriente, Egipto y las naciones al sur del mar Mediterráneo de la Europa actual, son los lugares donde los personajes de la Biblia vivieron y viajaron. Estos lugares se extienden desde Babilonia, actualmente Irak, hasta Roma (y posiblemente España). Esta brecha geográfica nos pone en desventaja.
  3. La brecha de las costumbres: Existen grandes diferencias entre la manera de pensar y hacer las cosas de la gente en el mundo occidental, y la manera en que la gente en las tierras bíblicas vivía y pensaba. Entonces, es importante conocer las culturas y las costumbres de la gente en los tiempos bíblicos. Frecuentemente, las interpretaciones erróneas provienen de una falta de conocimiento de dichas costumbres.
  4. La brecha del idioma: Aparte de las brechas del tiempo, el espacio y las costumbres, hay también una brecha entre nuestra manera de hablar y de escribir, y la manera en la cual la gente de los tiempos bíblicos hablaba y escribía. Los idiomas en los cuales fue escrita la Biblia –el hebreo, el arameo, y el griego– tienen peculiaridades desconocidas para el idioma español. A esto se le puede sumar el proceso de transmisión de los manuscritos originales de las Escrituras y el problema que esto supone, problema que ayuda a resolver la crítica textual.
  5. La brecha de la escritura: Existen diferencias entre los estilos y las formas de escribir en los tiempos de la Biblia, y los estilos y las formas de escribir en el mundo occidental moderno. Pocas veces hablamos con proverbios o parábolas, pero aun así, una buena porción de la Biblia es proverbial o parabólica. Además, el hecho de que hay aproximadamente cuarenta autores humanos de los libros de la Biblia, a veces presenta problemas para los intérpretes bíblicos. Por ejemplo el autor del evangelio de Juan usó el lenguaje figurado en la expresión, Jesús dijo: «Yo soy la puerta». Obviamente Jesús no quería dar a entender que literalmente estaba hecho de madera y con bisagras. Es el trabajo del intérprete intentar determinar lo que Jesús sí quería dar a entender por medio de esa frase.
  6. La brecha espiritual: También es importante señalar que existe una brecha entre la manera en que Dios hace las cosas y la nuestra. El hecho de que la Biblia fue escrita sobre el tema de Dios, la pone en una categoría única. Dios, siendo infinito, no puede ser completamente comprendido por lo finito. La Biblia habla de Dios haciendo milagros y prediciendo el futuro. La Biblia habla de verdades difíciles de comprender como la Trinidad, las dos naturalezas de Cristo, la soberanía de Dios y la voluntad del hombre. Todo esto, y otras cosas, contribuyen en nuestra dificultad para comprender plenamente todo lo que está en la Biblia. Ya que Dios es el autor divino del libro, es totalmente único. Es el único en su categoría. La Biblia no es simplemente un libro con los pensamientos del hombre acerca de Dios, aunque los incluye. También consiste en los pensamientos de Dios acerca de Dios y del hombre. Los autores humanos escribieron siendo guiados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:21), y este hecho de la doble autoría presenta algunos problemas. ¿cómo pudo Dios usar a personas de diferentes personalidades para escribir las Escrituras y al mismo tiempo hacer que el producto final sea la obra del Espíritu Santo?¿cómo afecta a esto las personalidades y estilos de escritura de los autores?.

Por todo lo anterior es que se hace altamente necesaria la hermenéutica bíblica y lo que esta ofrece. Tenemos el deseo de interpretar correctamente lo que Dios dijo, y para eso, todos hacemos uso de un método u otro. Incluso decir que no se hace uso de ninguno, es ya usar un método hermenéutico –y bastante subjetivo–, por lo que comenzaremos un estudio de los principios que la hermenéutica pone a nuestra disposición para la interpretación de la Biblia, libro que buscamos entender y obedecer correctamente para la honra y gloria de Dios. Note que si interpretamos incorrectamente la Biblia, la aplicaremos incorrectamente. Ni hablar de la responsabilidad con la que cargan quienes enseñan la Biblia, pues podrían estar llevando al pueblo de Dios a entender y aplicar de forma equivocada las Escrituras. ¡Qué responsabilidad! El Señor nos ayude.

1José M. Martinez, Hermenéutica Bíblica (Clie, p.16).

2Rob Haskell, Hermenéutica, Interpretación eficáz hoy (Clie, p.49).

3Roy Zuck en La interpretación básica de la Bíblia.