Después de la muerte de Jesús, el grupo de sus seguidores no era más de un centenar, pero en algunas décadas, llegaron a ser miles. La pregunta a hacerse es ¿cómo es que esto ocurrió?

El apóstol Pablo tuvo un rol clave, recorrió más de treinta mil kilómetros a lo largo de su ministerio predicando sobre Jesús, abarcando, digámoslo así, gran parte del mundo conocido. La idea de este breve escrito es revelar parte del mundo que el apóstol conoció y ayudó a transformar.

En el año 36 d.C., los líderes judíos se encuentran ocupados en aplastar el nuevo culto a Jesús. Se pensaba lo siguiente: si podemos matarlos a todos el movimiento morirá con ellos. Uno de los encargados de esto fue el celoso fariseo Saulo, cuyo nombre en griego era Pablo. Pablo como judío celoso de la ley, creía servir a Dios al perseguir de forma implacable a los cristianos. Pero algo pasó, una experiencia sobrenatural con Jesús, mientras iba camino a Damasco para asolar cristianos, hizo que su vida cambiara para siempre, pasando de ser un perseguidor del cristianismo, al más grande apóstol cristiano de la historia. Muchos piensan que sin Pablo, no existiría el cristianismo tal como lo conocemos.

Queremos descubrir el mundo en el que Pablo vivió. Pablo nació en el sur oeste de Turquía, en Tarso. El historiador Mark Wilson nos dice: «Tarso es un llanura muy fértil, con una rica agricultura. La actual Tarso aún es muy próspera. Hubo un tiempo en que Tarso se alzaba a orillas del Mediterráneo en el mar, pero con el pasar de los años retrocedió. Sin duda, en su momento debió ser una ciudad importante, pues un centro de educación yacía allí, y sólo ciudades importantes gozaban de centros de educación. Se dice de Tarso, que en tiempos de Pablo, era la Atenas de Oriente».

Se piensa que Tarso tuvo temprana ocupación romana, pues eso evidencia la arqueología. Los romanos construían caminos en líneas rectas, y en Tarso se detecta esto con claridad. Al ser una ciudad rica en recursos, la presencia romana debió haber estado allí ocupándola mucho antes de que Pablo naciese.

La antigua Tarso también fue un importante centro comercial. Muy probablemente, la familia de la que Pablo provenía trabajaba en el mercado central de la ciudad. Sabemos que su familia curtía cueros y armaba tiendas, y de allí Pablo aprendió el mismo oficio. Pablo debió tener una buena educación, influenciada por Roma, y educado en la ley romana. Era ciudadano romano, y era miembro de la élite ilustrada. Siendo judío, aprendió griego, la lengua de la diplomacia. Pablo como apóstol, es un personaje complejo, pues tres grandes mundos convergen en él. Era un ciudadano romano instruido, conocedor de Roma y su cultura; era un judío y fariseo instruido, experto en la ley de Moisés, y por último, era un apóstol cristiano instruido, según el testimonio bíblico, por el propio Jesús.

Su primer viaje fue a Jerusalén, algo que formaba parte de su educación. Allí se debió haber encontrado con los primeros seguidores de Jesús. Pablo vio en Jesús un enemigo, y en sus seguidores a unos blasfemos. Pablo quería exterminar a los creyentes en Jesús, pues si los mataba, se erradicaría el movimiento. Esto es lo que hace la conversión de Pablo algo sorprendente. Pablo camino a Damasco se convierte en seguidor de Jesús, porque el mismo Jesús se le apareció. Lo que ocurre es que el perseguidor se convierte en un ferviente seguidor. A partir de estos momentos Pablo inició un viaje de vida, y recorrió más de treinta mil kilómetros predicando y enseñando sobre Jesús. Este largo recorrido en su vida como apóstol, fue posible gracias a la buena conectividad romana. Roma construyó carreteras y calzadas para movilización y traslado. El imperio estaba muy bien conectado, de una u otra forma se podía decir que todos los caminos conducían a Roma.

Pablo comienza su recorrido en Antioquía la capital de Siria, allí se les llama por primera vez cristianos a los seguidores de Jesús. Pablo va a predicar a la sombra de Artemisa, la diosa con el templo más grande del planeta. En el año 52 d.C. Pablo llega a Éfeso, la cuarta ciudad del mundo antiguo. La mayoría honraba a Artemisa, quien era la Diosa de las vírgenes, y una de las más importante del planeta.

El templo de Artemisa era una de las siete maravillas del mundo antiguo, y como ya se mencionó el templo más grande de la época. Pablo utilizó este templo en beneficio propio, pues al ver que era altamente concurrido como centro de adoración, no dudó en convertir el templo pagano de la época en uno de los puntos de predicación para su ministerio. En este sentido, es increíble lo que Pablo hace, todo lo usa en pro del evangelio, Pablo va a predicar a una ciudad y a un lugar en donde muchos cristianos que se llaman piadosos no pondrían un pie a un kilómetro a la redonda.

En cuanto al templo, la gente de Éfeso debió haber utilizado técnicas impresionantes de construcción. Lo hicieron completo de mármol. El día de hoy aún se saca mármol de las canteras de Éfeso, pero hay maquinaria pesada que lo hace. En aquel entonces, eran los laboriosos esclavos los que lo construyeron. Donde este templo se alzaba, es extremadamente húmedo y pantanoso. Se dice que el terreno pantanoso era para absorber el impacto de los temblores, y es evidente que construir algo de esta envergadura en un terreno pantanoso, requirió una obra de ingeniería bastante acabada. El templo tenía 127 columnas y cada columna tenía 18 metros. El historiador Plinio registra todo esto en sus escritos, detallando que el templo se hizo en 120 años.

El culto a Artemisa no era la única religión. Los romanos toleraban la religión del pueblo que conquistaban, por lo que el cristianismo en primera instancia, no fue un problema.

Pablo usó lo existente en las distintas ciudades romanas, para cumplir su misión. En este contexto, usó el teatro para dirigirse a uno de los públicos más numerosos de la época, es decir, 25.000 personas. La arqueología señala que en el teatro luchaban gladiadores, pero Pablo debió haber ido para predicar. Pablo no sólo se dirigía a los judíos, sino a gente de todas las religiones. Sus métodos harían de la cristiandad una religión universal. La pericia de la arquitectura e ingeniería romana ayudaron a Pablo en su misión.

Pablo vivió y predicó en Éfeso cerca de dos años y medio, la mayor ciudad de la Asia romana. Toda ciudad romana tenía un burdel, Pablo se encuentra en una ciudad dominada por placeres, pues en Éfeso, al ser ciudad portuaria, debía haber muchos burdeles. La arqueología ha ayudado a concluir que el burdel de Éfeso tenía un lugar destacado, incluso se sabe que las prostitutas pagaban un impuesto a la ciudad por cada servicio sexual.

El principal reto para una gran ciudad era suministrar servicios básicos a cerca de 200 mil personas. En el caso de Éfeso, a 13 kilómetros tuvieron que canalizar el agua para llevarla a la ciudad.

El acueducto, aún se encuentra en buen estado. Están grabados los nombres de Gayo, y de su esposa y su hijo. La inscripción dice: lo hemos pagado de nuestro bolsillo, con esto la gente de Éfeso, recordará quién eres y lo que hiciste, a través del tiempo. El acueducto, llevaba el agua a Éfeso y la depositaba en una gran cisterna y desde allí se abastecía a la ciudad, como por ejemplo, los baños. Los baños eran un un centro neurálgico, allí se conversaba y se discutía. Las casas de baño eran lugares equipados para la época, incluso tenían un tipo de sistema hipocausto, que es un ingenioso sistema de calefacción.

Las clases altas tenían en casa letrinas de alta calidad. Tener un retrete privado era símbolo de status, muchos de los baños privados tenían paredes de agua, que jugaban el rol de «aire acondicionado» y «purificador de aire». La clase alta, disfrutaba de una vida llena de lujos y excesos.

Pablo con su predicación atacaba la economía de la ciudad, porque la gente al aceptar el mensaje de Jesús  y cambiar la religión, dejaba atrás las actividades e inversiones asociadas a ésta. Por ejemplo, Demetrio acusó a Pablo para que las masas se levantasen contra los cristianos, pues su mensaje estaba afectando el comercio, y por ende, la economía de la ciudad. Según la tradición, esto generó que Pablo fuese aprisionado y desde allí escribe. Se dice que se le ordenó abandonar la ciudad una vez liberado, pero Pablo ya había influenciado de tal modo en la ciudad, que Éfeso se convertía al cristianismo, y entonces, una larga caída llevó el templo a la ruina. Pablo siguió su viaje predicando y transformando cada comunidad que visitaba.

En la tierra de la Capadocia, un grupo de cristianos buscaría la seguridad en subterráneo. Capadocia se encuentra en la actual Turquía. Aquí hay un paisaje extraño y árido. Una panorámica permite observar como conos de tierra, hechos de ceniza, dejando ver una especie de cordón «montañoso» increíble. Un pueblo vivía allí, pues hay escaleras talladas en la rocas, y también casas en la roca. Capadocia significa, tierras de hermosos caballos. Aquí en este valle de 16 kilómetros hay más de cien iglesias en tipo cueva. Es claro que el mensaje de Pablo tuvo un gran impacto en este lugar. Pablo se debió encontrar con una increíble comunidad que vivía en cavernas. Se pensaba que los capadocios eran los baqueros rebeldes del Imperio Romano, y se decía que si una víbora mordía a un capadocio ésta moría. Un ejemplo de iglesia encontrada en Capadocia es La iglesia de Durmus Kadir. No contiene imágenes pero es una estructura espectacular, hay un púlpito y todo lo necesario para un culto. Cuando el Imperio vio en el cristianismo un peligro, los capadocios hicieron un sistema de túneles y viviendas subterráneas.

Durante 30 años Pablo recorrió el mundo romano predicando, y en la fase final de su viaje fue a Jerusalén, en el año 60 d.C. fue detenido por quebrantar la ley judía, enfrentándose a la pena de muerte, pero apeló a su ciudadanía. En esta misma década, a causa de su desarrollo, el cristianismo se veía como una religión propia y no como una secta judía. Su crecimiento inquietaba al Imperio a tal punto, que cuando Nerón fue acusado de incendiar Roma, culpó a los cristianos, y los usó como chivo expiatorio. Se dice que Nerón mandó a decapitar a Pablo, pero aún así, poco a poco el mensaje de Pablo creció, y terminó cambiando la religión del Imperio. Constantino en 313 d.C. se convierte al cristianismo, se eliminan los dioses paganos, y los templos fueron reemplazados por templos cristianos. De aquí en más, el destino del Imperio y de la Iglesia estarían unidos, el cristianismo prosperó mientras Roma permaneció fuerte. Pero Roma comenzaría a caer, y en el siglo V se vieron a la merced de los caudillos Árabes. Los capadocios, escondiéndose bajo tierra, colaboraron en hacer sobrevivir el cristianismo. Se ha hallado un pasadizo secreto de cientos de kilómetros subterráneos con túneles interconectados, lo que evidencia un asentamiento autosuficiente. Esta colonia subterránea tenía un pozo de ventilación excavado en la roca, y se abastecían de agua subterránea y alimento almacenado.

La paz para los cristianos regresaría siglos más tarde, pero se dice que durante cerca de 300 años, los cristianos vivieron escondidos en túneles, y la fe de ellos era en parte un legado de Pablo, pues Pablo donde iba compartía el mensaje de Jesús. El viaje de Pablo prosperó y el cristianismo surgió en todo el Mundo.1

1 Transcripción y complementación del Documental Mundos Perdidos, Los primeros cristianos.