¿Por qué estudiar Historia de la Iglesia?

Antes de abordar la Iglesia Apostólica, quisiera dar tres razones para estudiar Historia de la Iglesia:

  1. Porque nos pone en perspectiva: Nos hace ver y entender, cómo hermanos de distintas épocas han pasado por la mismas luchas, mismos gozos, y misma esperanza a lo largo de la historia. Muchos de ellos enfrentaron problemas y conflictos que nosotros ni siquiera somos capaces de dimensionar o imaginar, pero para cada una de las distintas circunstancias la fuente de gracia y fortaleza fue una, Dios.
  2. Nos ayuda a aprender de nuestra herencia como Cristianos: El Cristianismo tiene una herencia o legado en la historia, y se espera que tomando aquello, nosotros continuemos dejando huella como seguidores de Cristo, y aprendamos de los errores cometidos para no caer nuevamente en ellos. Hay mucho que aprender en cuanto a la entrega de hermanos a lo largo de la historia, quienes estuvieron dispuestos no sólo a tener una vida de servicio, sino incluso a morir por el Señor que les rescató. ¿cuánto de esa lealtad y denuedo queda hoy en nosotros?¿Es algo que debiésemos recuperar si es parte de nuestro legado?
  3. Nos muestra la fidelidad de Dios: La historia de la iglesia a gritos nos dice: “Dios siempre es fiel”, sea en quietud y paz, o persecución y gran tribulación, el inmutable Dios no cambia, permanece fiel y preserva a su Iglesia.

La Iglesia Apostólica (30d.C-100d.C)

Sus orígenes

Este periodo abarca desde pentecostés a la muerte del apóstol Juan. La iglesia emerge en pentecostés con un tema central a comunicar, la persona de Jesucristo, es decir, su ministerio, su muerte, su resurrección, su ascensión,  y su regreso. Los discípulos fueron comisionados a ir y ser testigos de la persona de Jesús (su ministerio y obra) desde Jerusalén hasta lo último de la tierra. Entendiendo dicha comisión como algo de suma importancia y prioritario, la idea es la siguiente: “El Señor nos encargó una tarea,  y además regresará y pedirá cuentas, por lo que es mejor ponerse a trabajar y cumplir con lo que nos encomendó”. Quizás la actitud de ellos debiese ser exactamente nuestra misma actitud, y bajo ninguna circunstancia haremos la obra que el Señor nos encomendó por imposición o carga, sino por gratitud en respuesta a su enorme obra de amor en nuestro favor. El fervor y gozo fueron características de la iglesia primitiva.

Un cambio de perspectiva, gatillado por la obra del Señor en la vida los primeros cristianos, fue lo que se apoderó de muchos, inclusive de los ricos que integraban la comunidad, generando que estos vendiesen sus propiedades y las ganancias las repartiesen entre los pobres y necesitados (situaciones registradas en el libro de los Hechos). Es interesante pensar en que muy probablemente la razón para empezar a desprenderse de lo material en favor de otros, no era sólo por ser una buena acción de caridad sino porque este mundo pasó a ser algo sin mayor importancia para quienes creyeron en Jesús como el Mesías prometido. Si la verdadera vida ahora está en Jesús, mi vida debe girar en torno a Él y el cumplimiento de su voluntad, por lo que, todo lo que este mundo ofrece es y debe ser secundario. Debemos entender que de momento la iglesia está compuesta por judíos que han reconocido a Jesús como el mesías de Israel, y es liderada por los apóstoles (también judíos). La esperanza mesiánica para los judíos era algo de suma importancia, realmente todo pasó a segundo plano para aquellos que vieron en Jesús al mesías de Israel como la esperanza de restauración prometida. No deja de ser interesante pensar cuánto de esta perspectiva debiese apoderarse de nosotros para influenciar nuestra conducta de renuncia y entrega en pro de lo que nuestro Señor espera de cada uno de nosotros.

Como ya hemos dicho, la iglesia emerge en un ambiente cristo-céntrico expectante de la venida del Señor, y que entiende que esta vida es pasajera, y que hay algo en el porvenir que será glorioso. En este contexto había enseñanza del Antiguo Testamento, había enseñanza sobre Jesucristo, y también habían líderes emergentes. En medio de este ambiente casi perfecto, la iglesia en Jerusalén tuvo que enfrentar el desafío de mirar hacia el exterior para llevar a otros el mensaje de salvación. El deseo del Señor era la propagación y difusión del evangelio e intervendría con “estímulos” para hacer que el evangelio se expandiese. Los estímulos llegarían por medio de la persecución de los judíos, y luego aparecería con fuerza desde la vereda de las autoridades romanas1, esto con el propósito de que fueran probados y dispersados, llevando las buenas nuevas de salvación por gran parte del mundo conocido.

Líderes que ayudaron a la propagación del evangelio 35d.C

Si tuviésemos que hablar en primera instancia de algún personaje que fue víctima de la persecución liderada por los judíos, sin duda hablaríamos de Esteban. Esteban quien se dice habría muerto cerca del 35 d.C, fue acusado falsamente por integrantes de la sinagoga de los Libertos, luego llevado al sumo sacerdote, sacado de la ciudad, y lapidado.

Esteban es mencionado como uno de los siete servidores escogidos en Hechos 6, quienes se encargarían de resolver la atención de las viudas de los griegos, por lo que se puede decir que Esteban fue uno de los primeros en ministrar a integrantes de la iglesia relacionados con el mundo gentil. Algunos piensan que esto fue un punto de inflexión para comenzar a cumplir la comisión del Señor de llevar el evangelio a personas fuera de Jerusalén, en Judea, Samaria, y hasta lo último de la tierra. No lo sabemos, pero muy probablemente Felipe (también unos de los siete escogidos en Hechos 6) debió haberse visto influenciado por la labor y muerte de Esteban, y aparecerá en escena en Samaria, lugar que debía ser alcanzado según la instrucción del Señor. Teniendo un ministerio que muchos llamarían “exitoso” en Samaria, Felipe es llevado por Dios a un lugar desierto para predicarle el evangelio a un eunuco (muy probablemente un prosélito2 judío). La muerte de Esteban, con toda seguridad, tuvo un impacto directo en Saulo como testigo de su lapidación, y beneficiario de su oración (Hechos 7:60: No les tomes en cuenta este pecado). Puede ser que el más grande apóstol a los gentiles recordaría dicho evento en un futuro sin quedar indiferente.

El conflicto con los gentiles

La inclusión de gentiles a la iglesia sería un tema en progresión, y llegaría a ser de tal preocupación para algunos que generaría el primer concilio del cual tenemos registro, el concilio de Jerusalén. La situación se tornó tensa, particularmente porque el grupo de los prosélitos (gentiles conversos que ahora guardan la ley escrita y la tradición) decían que un gentil, si primero no se unía al judaísmo, no podía creer en Jesús como salvador, ya que éste, es mesías de los judíos, por lo que la declaración que circulaba diciendo: un gentil sólo creyendo en Jesús es salvo era algo que no les agradaba en lo más mínimo. Sin compartir la manera de pensar de lo prosélitos, la reacción la podemos entender si consideramos que algunos tuvieron que cumplir pesadas ordenanzas e incluso circuncidarse para poder ser parte de la comunidad y creer en Jesús, y de la noche a la mañana alguien comienza  a decir que todo eso no sirve y que sólo debes creer simplemente. Pablo se vería envuelto en esta discusión ya que muchos enseñaban, como dice Hechos 15, que si no te circuncidabas no puedes ser salvo. Para cuando el concilio se efectúa el ministerio hacia los gentiles había tomado tal importancia y envergadura en manos de Pablo y Bernabé, que incluso, es durante su ministerio en Antioquía donde por primera vez a los seguidores de Cristo se les empezó a llamar cristianos.

El concilio de Jerusalén 50d.C

El ingreso del evangelio al mundo gentil fue un tema de discusión por la arraigada manera de pensar que tenían algunos judíos quienes creían de que no hay salvación fuera de Israel, pensando lo siguiente: “La única manera de que Jesús sea tu mesías es que te  unas al judaísmo y comiences a guardar la Ley”. Después de una gran discusión entre los líderes de la iglesia, entre ellos Pablo y Bernabé, con algunos conversos de los fariseos, el acuerdo tomado quedó registrado en Hechos 15:20 (que los gentiles se aparten de los ídolos, de fornicación, de ahogado y sangre). El acuerdo sería formalmente comunicado a la iglesia en Antioquía y marcaría un precedente histórico de suma importancia, quitando de delante de Pablo y Bernabé cualquier obstáculo en relación a este tema. De aquí en más, cualquiera que quisiese predicar a los gentiles sobre Jesús como Señor y Salvador, tenía plena libertad para hacerlo, y el pleno respaldo de toda la iglesia y sus líderes. El concilio tuvo tal importancia que allanó el camino para que el evangelio se expandiese por Asia, gran parte de Europa, e incluso el norte de África. El principal instrumento usado por el Señor para la expansión del evangelio fue, sin lugar a dudas, el apóstol Pablo.

La persecución de Nerón 64d.C

Nerón lideró unas de las persecuciones más atroces al mundo cristiano. Relaciones conflictivas llevaron a algunos opositores de Nerón a confabularse y acusarle de incendiar Roma, al no saber qué hacer,  y en base a la resistencia que algunos grupos tenían al cristianismo, Nerón decidió culpar a los cristianos y comenzó a perseguirlos y matarlos. Fue tan despiadada la persecución de Nerón que incluso, la historia atestigua, hizo antorchas humanas con cientos de cristianos en el patio de su casa, les torturó, los entregó a las fieras, y los crucificó. Esta persecución habría durado hasta el 68 d.C cuando Nerón muere. El apóstol Pedro y el apóstol Pablo habrían muerto durante esta persecución en el 67 y 68 d.C respectivamente.

La edad oscura 68d.C – 100d.C

No tenemos mucho registro histórico de qué es lo que ocurrió durante este periodo, salvo todo lo descrito en cuanto a uno de los eventos históricos más importantes de la época, la caída de Jerusalén en el año 70 d.C. Cerca del 100 d.C habría muerto el apóstol Juan, el último apóstol viviente.

En estos primeros 70 años la iglesia se esforzó por cumplir la comisión asignada por el Señor (Hechos 1:8), siendo fiel a la tarea encomendada, y viendo en todo momento la provisión, sustento, fortaleza, y fidelidad que sólo Dios puede dar. Hoy en Chile, o dónde sea que te encuentres, puedes decir con gozo: “La voz de ellos ha salido por toda la tierra. Gracias Dios por tu fidelidad”.

1 El Judaísmo era religión permitida en el imperio romano, y como tal, gozaba de protección y ciertos privilegios. En los orígenes de la iglesia, el cristianismo se vio como una secta dentro del judaísmo por lo que gozaban de los mismos privilegios y protección, pero no pasó mucho tiempo hasta que el judaísmo decidió emprender guerra en contra del cristianismo y aclarar al imperio romano de que nada tenían que ver los cristianos con ellos. Esto tomó más fuerza en la medida que más y más gentiles se unían a la iglesia.

2 Tres tipos de personas participaban de la religión judía: Los judíos nativos, o de ascendencia judía. Los prosélitos, quienes eran gentiles que por medio de un rito de iniciación (bautismo y circuncisión entre las actividades del rito) ingresaban al judaísmo, y por último los Temerosos de Dios o Temerosos de la puerta, quienes participaban en la “puerta” de las sinagogas de las enseñanzas de la ley de Dios. Es muy probable que Cornelio, descrito como temeroso de Dios, haya sido un integrante de este grupo.

Bibliografía 

  1. González, Justo L. Historia de cristianismo. 2 Tomos. Miami: Unilit, 1994.
  2. Hurlbut, Jesse Lyman. Historia de la iglesia cristiana. Miami: Editorial Vida, 1999.
  3. Maier, Paul L, Eusebio Historia de la iglesia, Grand Rapids: Editorial Portavoz, 1999.
  4. Boer, Harry R, Historia de la iglesia primitiva, Grand Rapids: Flet, 2001.