¿Es la Biblia un libro de confianza? Personas que no son creyentes quizás te han preguntado cómo puedes confiar en que la Biblia es verdad. Quizás a esta pregunta les has respondido: Porque es la Palabra de Dios. Bueno, en base a la reflexión anterior, preferiría dejar esa respuesta para la pregunta ¿Por qué estudiar la Biblia?, y si bien es correcto decir que la Biblia es confiable porque es la Palabra de Dios, y Dios es confiable, me parece necesario dar algunos argumentos de por qué la Biblia es un libro de confianza.

La Biblia es un documento histórico de alta precisión, pudiendo en muchas ocasiones ser corroborada por la historia, la arqueología, la geografía, y otras ciencias. La revelación de Dios no se lleva a cabo en lugares y periodos de tiempos inciertos. De hecho, el mismísimo evangelio se basa en un evento histórico concreto. Las buenas noticias que Jesús proclamaba eran que Dios, el rey del universo, estaba regresando a su pueblo para rescatarlo y para inaugurar una nueva era de gracia y poder.

Así se introduce el ministerio de Jesús en el evangelio de Marcos:

Jesús se fue a Galilea a anunciar las buenas nuevas de Dios, se ha cumplido el tiempo -decía-. El reino de Dios está cerca. Arrepiéntanse y crean las buenas nuevas. (Marcos 1:14-15). La buenas nuevas mencionadas aquí son literalmente «el evangelio» en el idioma original de la Biblia. Lo importante es entender que Jesús estaba anunciando la venida de algo concreto. No era una especie de nuevo sentimiento religioso, o una nueva interpretación del Tanáj, o el anuncio de una nueva verdad. Si investigamos el tranfondo cultural y religioso a de los judíos de la época de Jesús, vemos que estos eran tiempos de grandes expectativas; que por generaciones ya los judíos esperaban el retorno de Dios para rescatar a su pueblo. Cuando Jesús anuncia que el reino de Dios está cerca, ellos esperan que algo suceda.1

Que la Biblia sea un relato histórico nos afecta a todos, pues si lo que la Biblia relata no ha ocurrido entonces la historia humana no ha sido intervenida por Dios, la encarnación de Jesucristo es un mero invento, y un mayor fraude es su resurrección. Y como dijo el apóstol Pablo a la iglesia en Corinto y si Cristo no resucitó, nuestra fe es vana, y también los que durmieron en Cristo perecieron y si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración (lástima) de todos los hombres. Gracias a Dios que el texto no termina allí y exclama ¡Mas ahora Cristo ha resucitado!, para quienes somos creyentes creemos que así ha sido. En nuestra fe, abriga importancia el hecho histórico, pues Dios se ha revelado en la historia de la humanidad, y ha hecho que se registre dicha revelación en las Escrituras.

Todo el relato de la Biblia descansa en hechos históricos, no es un libro de inventos o fantasía. Muchos de los lugares y personajes históricos de los que habla la Biblia han sido corroborados por la historia y la arqueología. La historia del mismísimo pueblo de Israel se construye sobre hechos concretos en lugares concretos como dice John Bright en su libro El reino de Dios:»los orígenes de Israel están vinculados a eventos históricos tan seguramente como los del cristianismo».

La revelación de Dios como evento histórico es de suma importancia para el creyente. Como dice Rob Haskell: Conocemos a Dios porque lo que Él ha dicho, y lo que Él nos ha dicho, lo ha dicho en el ambiente de la historia humana.2

Es importante entender que la revelación de Dios al hombre en la historia, también ha sido un proceso histórico en sí mismo. Y esto, da mayor confianza en las Escrituras, pues no estamos hablando de un dictado abstracto que Dios hizo a uno, o muchos hombres en un día específico de la historia, ni tampoco de un compendio de ideas religiosas o espirituales que alguien registró después de un largo tiempo de meditación, mucho menos de un libro mágico que cayó del cielo. La Biblia surge del proceso de la revelación de Dios en la historia humana, y sobre todo de la revelación de Dios en los hechos históricos, de la vida, muerte, y resurrección de Jesucristo. Todo esto es resultado de un proceso histórico armonioso en el que Dios guió a cerca de 40 autores humanos, que con distintas personalidades, capacidades, conocimientos, y contextos culturales, escribieron la Biblia en un periodo cercano a 1500 años, dando origen al registro escrito de la revelación armónica, precisa, compleja, completa y consistente que Dios ha hecho al hombre, para que éste, pueda conocerle a Él y a Jesucristo a quien Él ha enviado. Es por esta razón que se dice de la Biblia que es un libro Divino-Humano. El hombre no puede permanecer indiferente a la Palabra de Dios pues es algo que nos enfrenta y nos transforma, o bien, nos endurece y nos condena (Heb 4:12).

¿Por qué confiamos en la Biblia?

Porque nos cuenta la historia de la revelación de Dios en Jesucristo, dentro del ámbito de la historia humana. Creemos que en ese momento y en esa persona Dios se reveló al mundo, y esa revelación fue tan poderosa que su mensaje ha reverberado (brillado) a través de la historia. Como dijo el famoso teólogo suizo Karl Barth, es evidente por las ondas en el agua de la historia, que alguien ha tirado una piedra muy pesada en la parte más profunda. O, para usar otra imagen, ese terremoto todavía nos sacude. Y nos sacude porque la Biblia, testimonio inspirado de la revelación de Jesucristo, todavía da testimonio de esa revelación, todavía es esa revelación. La proclamación de este testimonio también ha creado la comunidad histórica de la Iglesia, en la cual se continúa la predicación de la palabra acerca de Jesús, el evangelio. Y así surgió también la Biblia como un registro, un testimonio y una interpretación de esa revelación. Jesucristo es la revelación de Dios en la historia humana, y el registro de dicha revelación es la Biblia. Otra manera de decirlo es que la biblia es el testimonio fiel e inspirado de la revelación de Dios en la historia humana. Esta respuesta tiene un sentido más profundo que si solo decimos «la Biblia es verdad porque así lo dice» y nos dirige a las fuentes de autoridad de nuestra fe; Jesucristo encarnado, crucificado y resucitado.3

En palabras de J. M. Martinez, la base de la credibilidad de la Biblia no radica tanto en argumentos lógicos como en hechos que se extienden a lo largo de la historia, en una trama compleja de acontecimientos humanos entrelazados con los hilos de la urdimbre divina. Como subraya Geerhardus Vos, «el proceso de la revelación no es sólo acompañante de la historia, sino que se encarna en la historia». Además debe tenerse presente, sin embargo, y contrariamente a lo que algunos sostienen, que la revelación no consiste sólo en eventos históricos, actos de Dios. Incluye manifestaciones verbales de Dios que interpretan los actos. Sin esta parte de la revelación, llamada «proposicional», los hechos históricos quedarían sumidos en la ambigüedad.4

Nuevamente notamos, que si Dios se revela al hombre, en el ámbito de su propia historia y lenguaje, requerimos urgentemente conocer dicha historia y lenguaje –con todo lo que implica– para entender correctamente que fue lo que Dios quiso revelar de sí, cuando dijo lo que dijo. La hermenéutica nos ayudará en esta tarea.

1Rob Haskell, Hermenéutica, Interpretación Eficáz Hoy (Clie, p.19).

2Ibid., p.26.

3Ibid., p.29.

4J. M. Martinez, Hermenéutica Bíblica (Clie, p.43).